Pese a que sigue sin aparecer en público, el nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jameneí, emitió este jueves su primer mensaje en la televisión estatal donde afirmó que el Estrecho de Ormuz seguirá cerrado como herramienta para presionar al enemigo.

En su discurso, el hijo del anterior líder supremo señaló que “la palanca de bloquear el estrecho de Ormuz debe utilizarse definitivamente”.

De igual forma, amenazó a las bases de Estados Unidos en Oriente Medio y aseguró que “la sangre de los mártires será vengada”.

“La venganza que tenemos en mente no se limita únicamente al martirio del gran líder de la revolución”, sentenció.

Por su parte, el comandante de la Fuerza Naval de la Guardia Revolucionaria iraní, el general Alireza Tangsiri, afirmó que su país mantendrá bloqueado el Estrecho de Ormuz como ordenó Mojtaba Jameneí.

Asimismo, Irán anunció que atacó con misiles balísticos hipersónicos centros de concentración de fuerzas estadounidenses en la carretera Sheikh Zayed, en Emiratos Árabes Unidos, así como el aeropuerto Ahmad Al-Jaber, en Kuwait.

También bombardeó el alojamiento de marines estadounidenses en la base Al-Dhafra (EAU), bases móviles de EE.UU. en Irak y un punto de concentración de fuerzas israelíes en Tel Aviv.

En tanto, Israel amenazó este jueves con tomar por la fuerza el territorio libanés si Hizbulá continúa atacando el norte de Israel, después del lanzamiento de unos 200 proyectiles la pasada noche.

A casi dos semanas de la guerra, unos 3.2 millones de personas se encuentran desplazadas dentro de Irán, estimó este jueves la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

La mayoría han huido de la capital y de otras grandes áreas urbanas hacia el norte del país y zonas rurales en busca de seguridad, señaló el organismo.

Lamentablemente, se espera que la cifra aumente a medida que persista el conflicto, ampliando las necesidades humanitarias de un país que ya antes era uno de los destinos de acogida con mayor número de refugiados, la mayoría afganos.