La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reconoció que su propuesta de reforma electoral no contó con el respaldo de todos los partidos aliados, como el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). La iniciativa fue enviada al Congreso de la Unión a inicios de marzo, con el objetivo de reducir privilegios de funcionarios públicos, aunque enfrentó desacuerdos en puntos clave.

Sheinbaum explicó que, pese a los pronósticos negativos sobre su aprobación, decidió presentar la reforma como parte de un compromiso con la ciudadanía. Señaló que los partidos aliados se opusieron principalmente a la reducción de recursos para partidos políticos y a cambios en la designación de plurinominales.

La mandataria aclaró que las conversaciones con el PT y el PVEM no se realizaron directamente con ella, sino a través de la Secretaría de Gobernación. Subrayó que prefirió no modificar la propuesta para mantener la esencia de su compromiso con la población.

También reiteró que su prioridad es cumplir con la gente, incluso frente a críticas. Enfatizó que la lucha de su gobierno se centra en combatir privilegios de funcionarios públicos, así como en reforzar acciones contra la evasión fiscal y actividades ilegales.

La presidenta destacó que, pese a los desacuerdos en materia electoral, la coalición oficialista logró aprobar reformas relevantes: cambios al Poder Judicial, fortalecimiento de Petróleos Mexicanos (PEMEX) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), además de modificaciones al artículo 2 constitucional para garantizar derechos plenos a los pueblos indígenas.