Las nuevas versiones de Blanca Nieves y La guerra de los mundos encabezaron la más reciente edición de los Premios Frambuesa de Oro, conocidos popularmente como los Razzies, una ceremonia que cada año destaca lo peor del cine en contraste con la temporada de premios de Hollywood.

La adaptación en acción real de Blancanieves y los siete enanitos fue una de las producciones más comentadas antes de su estreno. La película, protagonizada por Rachel Zegler, estuvo rodeada de polémicas en redes sociales por comentarios de la actriz sobre la cinta original y por decisiones creativas del proyecto.

Sin embargo, lo que finalmente le valió dos premios Razzie fueron los siete enanos generados por computadora, criticados por su apariencia digital. Los organizadores los calificaron como “aterradores” y “llamativamente falsos”, otorgándoles el premio a peor actor secundario y peor combinación en pantalla.

Por su parte, la reinterpretación moderna de la novela de H. G. Wells fue considerada la peor película de 2025. La cinta, estrenada por Amazon, presenta una narrativa desarrollada principalmente a través de videollamadas y pantallas digitales.

El rapero y actor Ice Cube recibió el Razzie a peor actor, uno de los cinco “premios” obtenidos por la producción. La película también fue criticada por su excesiva colocación de productos, incluyendo una escena final en la que un dron del servicio Prime Air salva a la humanidad de una invasión alienígena.

Pese a las duras críticas, el filme se convirtió en un éxito inesperado en streaming, impulsado por lo que algunos analistas denominaron “hate-watching”, es decir, espectadores que la ven por curiosidad o para criticarla.

En la categoría de peor actriz, el premio fue para Rebel Wilson por su participación en Duro de casar, una comedia de acción donde interpreta a una dama de honor que en realidad es una espía internacional.

Los Premios Frambuesa de Oro fueron creados en 1981 por graduados de la University of California, Los Angeles y veteranos de la industria del entretenimiento como una parodia a las grandes ceremonias de premiación. Desde entonces, la estatuilla en forma de frambuesa se ha convertido en el símbolo del fracaso cinematográfico del año.