El papa León XIV instó a los responsables del conflicto en Oriente Medio a detener las hostilidades y reabrir canales de diálogo. Desde la ventana del Palacio Apostólico en el Vaticano, el pontífice denunció la “atroz violencia” que afecta a la región desde hace dos semanas y pidió: “Cesen el fuego, que se reabran caminos de diálogo”.
El papa advirtió que la violencia no conducirá a la justicia ni a la paz que los pueblos esperan. Señaló que miles de personas inocentes han perdido la vida y muchas más han sido desplazadas de sus hogares, mientras escuelas, hospitales y zonas residenciales han sido golpeadas por los ataques.
León XIV expresó su cercanía con las familias afectadas y manifestó especial preocupación por la situación en Líbano, país que visitó en diciembre pasado. Recordó el reciente fallecimiento de un sacerdote maronita durante un bombardeo y confió en que se abran vías de diálogo para implementar soluciones duraderas en beneficio de todos los libaneses.
Durante el rezo del ángelus en la Plaza de San Pedro, el pontífice pidió a los fieles “abrir los ojos” ante el sufrimiento del mundo. Insistió en la necesidad de una fe “despierta, atenta y profética”, capaz de llevar la luz del Evangelio mediante un compromiso con la paz, la justicia y la solidaridad.
En paralelo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, instó a los líderes europeos a movilizar herramientas de diplomacia migratoria ante la incertidumbre que genera la guerra en Oriente Medio. En una carta, advirtió sobre el riesgo de un conflicto prolongado con repercusiones directas para la región y la Unión Europea.
Von der Leyen destacó la necesidad de reforzar la cooperación con países como Turquía, Líbano y Pakistán, así como de apoyar a comunidades vulnerables, incluidos los afganos en Irán. También alertó sobre tensiones en Afganistán y Pakistán y anunció que en abril se presentará el Pacto por el Mediterráneo, con nuevas medidas de gestión migratoria.























