Un ataque aéreo realizado por Estados Unidos e Israel impactó un importante yacimiento gasístico en Irán, ubicado en la zona económica especial de energía de South Pars, Asulayeh (provincia de Bushehr). El hecho, confirmado por la televisión estatal iraní, provocó un incendio en las instalaciones y movilizó a varios equipos de bomberos para contener las llamas.

El ataque ocurrió en el yacimiento South Pars-North Dome, compartido por Irán y Qatar, considerado la mayor reserva de gas del mundo y responsable de abastecer cerca del 70% del consumo doméstico de gas natural en la República Islámica. Autoridades locales señalaron que los proyectiles fueron lanzados por “el enemigo estadounidense-sionista”.

Este bombardeo se enmarca en la guerra iniciada el 28 de febrero, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, en los que murió el líder supremo Alí Jamenei. Desde entonces, la confrontación se ha extendido por Oriente Medio, con episodios de violencia que incluyen ataques previos a instalaciones energéticas iraníes.

El Ejército iraní calificó el ataque como un “crimen de guerra” y advirtió que no quedará impune. Fuentes citadas por la agencia Fars señalaron que Irán podría responder atacando infraestructura enemiga, lo que marcaría un cambio hacia una “guerra económica a gran escala”.

Según estas declaraciones, el país persa considera que las “líneas rojas” han cambiado y que la reciprocidad será la nueva estrategia frente a los bombardeos.