El informe de Evaluación Anual de Amenazas de la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos 2026, publicado por la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI), advierte que los principales grupos criminales de México —el Cártel de Sinaloa y el CJNG— han cambiado sus métodos de operación. El endurecimiento de los controles fronterizos y la presión bilateral con México han obligado a estas organizaciones a diversificar rutas y reconfigurar sus actividades ilícitas.
El documento señala que, pese a la reducción de incautaciones de fentanilo y de la migración irregular, los cárteles han perfeccionado técnicas de ocultamiento y fragmentado cargamentos para dificultar su detección. También han recurrido a perfiles distintos de “mulas humanas”, incluyendo adultos mayores, menores de edad y ciudadanos estadounidenses sin antecedentes penales.
El fentanilo y otros opioides sintéticos provocaron más de 38 mil muertes en EE. UU. entre septiembre de 2024 y 2025. Aunque las incautaciones en la frontera sur disminuyeron 56% y las muertes por sobredosis bajaron 30%, los cárteles mexicanos siguen siendo los principales productores y proveedores de drogas como heroína, metanfetaminas y cocaína.
La presión en la frontera México–Estados Unidos ha impulsado la exploración de nuevas vías, como la frontera con Canadá, donde las incautaciones de fentanilo aumentaron de 2 a 77 libras en tres años. Además, acuerdos internacionales con China e India sobre precursores químicos han obligado a los cárteles a buscar insumos alternativos y disfrazar cargamentos para mantener la producción.
El informe destaca una mayor colaboración con organizaciones criminales en Colombia, Ecuador y Brasil, con el objetivo de diversificar el flujo de cocaína hacia mercados europeos y latinoamericanos. También se identifican rutas emergentes a través de Centroamérica, el Caribe y la costa del Pacífico.
Ante las dificultades para traficar drogas, los cárteles han fortalecido actividades como extorsión, secuestro y tráfico de migrantes. La reducción en la migración irregular no ha eliminado el negocio, sino que lo ha vuelto más lucrativo. Asimismo, se reporta un aumento en delitos como tráfico de armas, explotación sexual y colaboración con bandas dentro de Estados Unidos.























