La organización Greenpeace México denunció que el derrame de petróleo detectado desde los primeros días de marzo en playas de Veracruz y Tabasco continúa expandiéndose en el Golfo de México. Señaló que la mancha de crudo ya impacta más de 630 kilómetros de litoral, afectando gravemente a ecosistemas y comunidades locales.
La Red Corredor Arrecifal del Golfo de México, junto con otras organizaciones no gubernamentales (ONG), informó que las autoridades aún no han aclarado la fuente del derrame ni identificado a los responsables. Aunque el Gobierno mexicano aseguró el 16 de marzo que concluyeron las labores de contención y que se recolectaron 91 toneladas de residuos impregnados con hidrocarburo, los reportes comunitarios indican que la emergencia persiste.
El derrame se extiende desde la laguna de Tamiahua, en Veracruz, hasta Paraíso, Tabasco, abarcando casi toda la extensión del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México. En al menos 26 sitios, las labores de limpieza han sido insuficientes o inexistentes, según registros de la Red y comunidades locales.
Petróleos Mexicanos (PEMEX) informó el 19 de marzo que las labores de limpieza presentan un avance del 85 %. Sin embargo, organizaciones y habitantes afectados señalan que en varios puntos la atención ha recaído únicamente en las comunidades, sin apoyo técnico ni equipo especializado.
La emergencia no solo es ambiental, también tiene un fuerte impacto social. Comunidades pesqueras, indígenas y afrodescendientes han participado en la limpieza sin capacitación ni protección adecuada, lo que incrementa su vulnerabilidad frente a los efectos del hidrocarburo.
Greenpeace y la Red Corredor Arrecifal pidieron a la Secretaría de Energía y a la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente suspender actividades de exploración y explotación de hidrocarburos, además de sancionar a los responsables conforme a la ley.























