La justicia de Estados Unidos mantendrá los cargos de narcotráfico contra el expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en la segunda audiencia celebrada en Nueva York, tras su captura, el pasado 3 de enero de 2026.

Así lo determinó el juez Alvin Hellerstein en la sesión de este jueves, la cual mostró a un Maduro visiblemente más delgado y con el cabello canoso.

El expresidente entró en la sala, en la planta 26 de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, sonriente y dio los buenos días a su equipo legal, algo que también hizo su esposa, Cilia Flores, pero con un semblante más serio.

Maduro mostró una ligera cojera, al igual que hace dos meses, y vestía el uniforme reglamentario de recluso: pantalones y una camiseta de manga de color caqui sobre otra de camiseta de color naranja.

Por su parte, la defensa del político acusó a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de revocar las licencias que permitirían usar activos del Estado venezolano para sufragar sus honorarios, lo que dejaría a los acusados en una situación de indefensión al no poder elegir libremente a sus representantes.

Ante ello, el juez se mostró crítico con las autoridades estadounidenses y señaló que “ya no representan ninguna amenaza para la seguridad nacional”. Incluso, recordó que Washington mantiene contactos con el gobierno interino de Delcy Rodríguez.

Tras ello, prometió emitir una decisión oficial sobre si ordenará a la administración de Donald Trump permitir el acceso a los fondos para la defensa.

Cabe mencionar que Maduro enfrenta cuatro cargos, incluyendo conspiración para cometer narcoterrorismo e importación de cocaína. Flores, por su parte, está acusada de delitos relacionados con la conspiración de tráfico de drogas y posesión de armas.

Ambos se declararon “no culpables” el pasado enero, ocasión en la que Maduro se autodefinió como un “prisionero de guerra”.