El Gobierno de México anunció un programa para acelerar la renovación del autotransporte pesado, con una bolsa de 6.000 millones de pesos (unos 333,3 millones de dólares) en apoyos fiscales y financieros. La estrategia, presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional, tiene como objetivo preservar 200.000 empleos, mejorar la seguridad vial y reducir emisiones contaminantes.

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, calificó el paquete como “sin precedente en lo que va del siglo”. Actualmente, México cuenta con 1,2 millones de vehículos pesados registrados y el plan busca multiplicar por seis la velocidad de renovación, beneficiando a cerca del 60 % de transportistas que no han podido cambiar sus unidades.

El programa incluye un incentivo fiscal del Plan México, que permitirá deducir en un solo año la compra de vehículos pesados producidos o ensamblados en el país, en lugar de hacerlo en cuatro. Este esquema representa 2.000 millones de pesos (111,1 millones de dólares).

Además, se reactivará un esquema de garantías con Nacional Financiera, con 250 millones de pesos iniciales (13,9 millones de dólares), dirigido principalmente a pequeños transportistas y al llamado “hombre y mujer camión”.

El presidente ejecutivo de la ANPACT, Rogelio Arzate, destacó que el autotransporte mueve más del 80 % de las mercancías del país y que la flota actual tiene una antigüedad promedio de 19 años. La industria, integrada por 15 fabricantes, se comprometió a elevar el contenido regional de 64 % a 70 % hacia 2027 y el contenido mexicano de 14 % a 20 % entre 2026 y 2027, en línea con el T-MEC y el Plan México.

Ebrard subrayó que la renovación ayudará a cerrar la brecha tecnológica frente a la flota de Estados Unidos, especialmente en el norte del país, donde la competitividad del transporte es clave para el comercio transfronterizo.