El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, negó que su país esté pasando “información de inteligencia” a Irán contra objetivos de Estados Unidos, en respuesta a las acusaciones de la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, durante la reunión ministerial del G7 celebrada en la localidad francesa de Cernay la Ville.

Así lo afirmó este jueves al destacar que mantiene “relaciones muy estrechas” con Irán, incluso le han enviado material militar, pero “no podemos aceptar las acusaciones que se nos hacen de transmitir inteligencia”.

Es importante señalar que, durante la reunión de los ministros de Exteriores del G7, Kallas pidió a EE. UU. que presione a Rusia, no solo para negociar un fin justo para la guerra de Ucrania, sino también porque Moscú está ayudando a Irán a atacar a países vecinos y bases estadounidenses.

Lavrov, por su parte, insistió en que los ataques a Irán son una violación del derecho internacional. “Lo que defendemos es, en primer lugar, el derecho internacional. Y no puedo imaginar que los franceses, que tradicionalmente resaltan su apego al derecho internacional, no vean lo que está sucediendo”, señaló.

“La diferencia es que la República Islámica de Irán no ha infringido ninguno de sus compromisos, especialmente en lo relativo al programa nuclear”, afirmó y aseguró que Ucrania “había violado todos los acuerdos posibles con la ayuda de sus protectores occidentales”, sin precisar de qué acuerdos se trataba.

El ministro, de 76 años, también fue evasivo a la hora de responder a una pregunta sobre las víctimas civiles ucranianas causadas por los ataques rusos.

Respecto a las negociaciones de paz para terminar con la guerra en Ucrania, Lavrov acusó a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, de “hacer todo lo posible para obstaculizar” la sintonía entre el mandatario ruso, Vladímir Putin, y el estadounidense, Donald Trump, tras la cumbre de Alaska de agosto de 2025.