La Conferencia del Episcopado Mexicano lamentó la cancelación de diversas celebraciones de Semana Santa en Medio Oriente, como la prohibición de la misa del Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén, derivado de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.

A través de un mensaje difundido en redes sociales, el organismo denunció que la mañana de este 29 de marzo el cardenal Pierbattista Pizzaballa y al sacerdote Francesco Ielpo fueron retenidos cuando se dirigían a celebrar la misa al Santo Sepulcro, como cada año.

“Como resultado, y por primera vez en siglos, a los responsables de la iglesia se les impidió celebrar la misa”, acusó.

De igual forma, calificó el incidente como un “grave precedente y una falta de consideración hacia la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, dirigen su mirada a Jerusalén”.

También aseguró que los responsables de la Iglesia han actuado con responsabilidad desde el inicio de la guerra, cumpliendo todas las restricciones impuestas, como la cancelación de reuniones públicas durante Pascua.

Por ello, las acciones de las autoridades israelíes “representan un alejamiento extremo de los principios básicos de razonabilidad, libertad de culto y respeto”.

El organismo también hizo un llamado a la oración por la paz, ante la imposibilidad de realizar actos litúrgicos tradicionales en lugares considerados sagrados para el cristianismo.

El Episcopado Mexicano subrayó que la Semana Santa representa un momento central para millones de fieles en el mundo, por lo que consideró “doloroso” que no pueda vivirse plenamente en la región donde ocurrieron los hechos fundacionales del cristianismo.