El mundo del rock está de luto tras confirmarse la muerte de Ross The Boss Friedman, reconocido guitarrista y cofundador de Manowar y The Dictators. El músico falleció a los 72 años, luego de enfrentar un diagnóstico de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa.
La noticia fue dada a conocer a través de redes sociales, donde se compartió un mensaje oficial que confirmaba su fallecimiento y destacaba su legado musical. Su partida representa la pérdida de una figura clave que logró unir dos corrientes aparentemente opuestas: el punk y el heavy metal.
Originario del Bronx, en Nueva York, Ross Friedman fue pieza fundamental en la construcción del sonido crudo y potente que definió a ambas escenas. Con Manowar, ayudó a consolidar un estilo épico y teatral dentro del metal, mientras que con The Dictators sentó bases importantes del proto-punk en los años 70.
Su estilo en la guitarra se caracterizó por riffs veloces, energía desbordante y una identidad sonora que influyó en múltiples generaciones. Más que un músico, fue un puente entre la rebeldía del punk y la fuerza del metal.
“Con profunda tristeza anunciamos el fallecimiento de Ross ‘The Boss’ Friedman… tras luchar contra la ELA”, se lee en el comunicado difundido en redes, acompañado de un mensaje de agradecimiento a sus seguidores.
La banda Manowar también expresó sus condolencias, destacando que la música era el motor de vida del guitarrista. Por su parte, Joey DeMaio lamentó la pérdida y reconoció su impacto en la historia del rock.
Durante su etapa con Manowar, participó en álbumes fundamentales del heavy metal como Battle Hymns (1982), Into Glory Ride (1983) y Kings of Metal (1988), trabajos que consolidaron a la banda como referente del género.
Antes de ello, con The Dictators dejó huella en discos como Go Girl Crazy! (1975) y Bloodbrothers (1978), considerados piezas clave en el desarrollo del proto-punk.
Tras conocerse la noticia, fans y músicos comenzaron a rendir homenaje en redes sociales, recordando su influencia y energía sobre el escenario. Ross “The Boss” Friedman deja un vacío difícil de llenar, pero también un legado que seguirá vivo en cada acorde y en cada banda que retome su espíritu rebelde.



















