La cápsula Orión concluyó con éxito su misión de diez días en el espacio al amerizar en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, California, tras una compleja maniobra de reentrada a la atmósfera terrestre que puso a prueba los sistemas de la nave y la resistencia de la tripulación.
Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen superaron la fase más crítica del viaje: un descenso de 13 minutos iniciado a las 19:53 horas de la costa este de Estados Unidos. Durante este proceso, la nave alcanzó velocidades superiores a los 40 mil kilómetros por hora y soportó temperaturas mayores a los 2 mil 500 grados centígrados.
La reentrada representó uno de los mayores retos de la misión, debido a la fricción extrema con la atmósfera, que generó una onda de choque alrededor de la cápsula. Este fenómeno elevó la temperatura del aire a niveles cercanos a los 10 mil grados, mientras la nave se desplazaba a más de 30 veces la velocidad del sonido.
LIVE: They are coming home.
Watch as the Artemis II crew returns to Earth, splashing down at around 8:07pm ET (0007 UTC April 11). https://t.co/n3vZE2rcFv
— NASA (@NASA) April 10, 2026
Uno de los elementos clave en esta etapa fue el escudo térmico de Orión, el cual había presentado anomalías en la misión no tripulada Artemis I. En esta ocasión, el sistema respondió conforme a lo previsto y permitió que la cápsula resistiera las condiciones extremas del reingreso.
Previo al amerizaje, los paracaídas se desplegaron para reducir la velocidad de descenso, lo que facilitó un aterrizaje controlado. Tras el impacto en el océano, la tripulación fue recuperada por un buque de la armada estadounidense.
La misión Artemis II despegó el 1 de abril de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Durante su trayectoria, la tripulación realizó un sobrevuelo lunar y alcanzó una distancia superior a las 252 mil millas de la Tierra, con lo que superó el récord establecido por la misión Apollo 13.
Además de su valor simbólico, el vuelo permitió probar sistemas fundamentales de la nave Orión con miras a futuras misiones de alunizaje. El éxito de esta operación representa un paso decisivo en el programa espacial estadounidense para el retorno de seres humanos a la Luna.























