Un soldado del ejército de Israel destrozó a martillazos una estatua de Jesucristo en una aldea al sur de Líbano, lo que desató una ola de críticas, incluso por el primer ministro, Benjamín Netanyahu.
Fue este lunes cuando comenzó a circular la imagen de un soldado golpeando con un mazo la cabeza de Jesús crucificado. Presuntamente, los hechos ocurrieron en la localidad libanesa de Debel, frente a la casa de una familia que quedó en medio de los combates del ejército israelí contra la milicia chiita de Hezbolá.
Tras los hechos, el ejército de Israel declaró en un comunicado que ya investiga los hechos y que tomará “las medidas pertinentes” contra los implicados, aunque no detalló las posibles sanciones.
Por su parte, la Asamblea de Ordinarios Católicos de Tierra Santa exigió la aplicación de una “acción disciplinaria inmediata y determinante”, debido a que el acto constituyó “una grave afrenta contra la fe cristiana”, que se suma a otros incidentes cometidos por soldados israelíes en Líbano.
En tanto, Netanyahu condenó “en los términos más enérgicos” la fotografía de la profanación y destacó que hay respeto hacia todas las religiones, e incluso afirmó que “la población cristiana en Israel prospera”.
Sin embargo, no hizo alusión a la expulsión forzosa y el asedio diario que sufren los palestinos cristianos en Cisjordania ocupada a causa de los colonos, ni tampoco a la iglesia de Gaza que fue dañada durante el asedio israelí.
















