La gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román, encendió la alerta sobre la situación financiera del estado al declarar que su administración enfrenta una crisis severa de liquidez, al grado de no contar con recursos suficientes “ni para pagar la luz”. El anuncio se realizó durante el Día del Empleado Estatal, donde la mandataria describió un panorama económico más complicado de lo que reflejan los reportes oficiales.

Según Sansores, el recorte presupuestal para la entidad asciende a cuatro mil millones de pesos, cifra que contrasta con la información del Congreso de la Unión, el cual sostiene que el ajuste ronda los dos mil millones. La gobernadora aseguró que esta reducción ha impactado directamente en la operatividad del gobierno estatal y en el pago de servicios básicos.

Uno de los puntos más polémicos de su declaración fue la advertencia de suspender operaciones en oficinas públicas si no se resuelve la falta de recursos. “Apago todas las oficinas y que vean que en Campeche las oficinas se paralizan”, afirmó, dejando entrever una medida de presión ante la crisis presupuestal.

En medio de este escenario, el Congreso local autorizó la contratación de un endeudamiento por mil millones de pesos, con un plazo de pago de 20 años. Dicho recurso está destinado a proyectos de inversión productiva, aunque hasta ahora no se ha informado si el gobierno estatal ya ha dispuesto de este empréstito o si planea utilizarlo en el corto plazo.

Las diferencias entre las cifras oficiales y las declaraciones de la mandataria han generado incertidumbre entre ciudadanos y analistas. Se advierte que una eventual paralización de oficinas podría afectar trámites, servicios básicos y programas sociales, además de generar retrasos en pagos como el de energía eléctrica, con posibles sanciones o interrupciones en el suministro.