La cantante Britney Spears se declaró culpable de un delito menor por conducir bajo los efectos de alcohol y drogas, lo que le permitió evitar una condena en prisión tras su detención ocurrida en marzo en California.
La resolución se dio este 4 de mayo en el Tribunal Superior del Condado de Ventura, donde la artista fue sentenciada a 12 meses de libertad condicional y un día de cárcel, que ya se considera cumplido tras haber pasado varias horas detenida en su arresto.
Además, deberá cumplir con medidas adicionales como acudir semanalmente a terapia psicológica y consultas psiquiátricas, pagar una multa económica y asistir a un curso obligatorio para conductores sancionados por manejar bajo los efectos del alcohol.
El acuerdo legal permitió a la intérprete aceptar responsabilidad a cambio de una pena reducida. Al tratarse de un delito menor y sin antecedentes ni daños a terceros, la justicia optó por una sanción alternativa, evitando su ingreso a prisión.
Spears no acudió personalmente a la audiencia, ya que no era obligatorio, y fueron sus abogados quienes presentaron la declaración en su nombre.
Las autoridades también advirtieron que cualquier reincidencia en los próximos años podría agravar significativamente su situación legal, convirtiendo un nuevo caso en un delito de mayor gravedad.
El proceso legal se da en medio de un periodo complejo para la cantante, quien recientemente ingresó de forma voluntaria a un centro de rehabilitación durante algunas semanas.
Este factor fue clave para mejorar la percepción del caso ante el juez, al demostrar intención de cambio y atención a su salud mental.
En los últimos años, Britney Spears ha atravesado diversos episodios personales, desde el fin de la tutela legal que controló su vida durante más de una década, hasta situaciones familiares y mediáticas que han marcado su presente.


























