Durante la madrugada del domingo 17 de mayo de 2026, Moscú fue escenario del mayor ataque de drones ucranianos registrado en los últimos años. Según el Ministerio de Defensa de Rusia, se interceptaron y destruyeron 556 drones sobre 14 regiones, Crimea y los mares Negro y de Azov. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, justificó la ofensiva como un intento de presionar a Rusia para detener la guerra.

El ataque dejó al menos tres muertos y 16 heridos en Moscú y su región, de acuerdo con las autoridades rusas. Entre las víctimas se encuentran una mujer en Jimki y dos hombres en Mitischi, además de varios lesionados en localidades como Krasnogrosk, Istra y Subbótino.

El alcalde Serguéi Sobianin informó que doce personas resultaron heridas en la refinería de Moscú, aunque el proceso de la planta no se interrumpió. Testigos reportaron más de veinte explosiones cerca del aeropuerto de Domodédovo entre las 04:00 y las 06:00 horas locales.

El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) detalló que los drones impactaron instalaciones estratégicas como la refinería de Moscú operada por Gazprom, plantas de bombeo de crudo y la fábrica de semiconductores Angstrem. Zelensky calificó la ofensiva como “sanciones de largo alcance” y agradeció la precisión de las fuerzas ucranianas.

Rusia también lanzó 287 drones contra Ucrania durante la noche, de los cuales 279 fueron neutralizados. Entre ellos se encontraban modelos Shahed, Gerbera e Italmas, además de drones réplica tipo Parodia, usados para saturar defensas aéreas. Ocho drones lograron impactar en distintos puntos del país.

Este ataque supera los anteriores registrados en marzo y mayo de 2025, cuando se derribaron entre 42 y 74 drones en cada jornada. En varias ocasiones, las autoridades suspendieron temporalmente operaciones en los aeropuertos internacionales de Moscú debido a la caída de restos de drones abatidos.