La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) castigó este jueves de forma severa al Independiente Medellín (DIM) tras los desmanes de su afición en la Copa Libertadores. El organismo decretó la derrota del cuadro colombiano por marcador de 0-3 ante el Flamengo de Brasil, correspondiente al duelo suspendido hace dos semanas en el Estadio Atanasio Girardot.
La resolución disciplinaria incluye una multa económica global que asciende a los 116 mil 278 dólares por la violación a las garantías de seguridad y desacreditar el torneo continental. Los cobros regulatorios se descontarán de manera automática de los ingresos que la escuadra de Antioquia percibe por conceptos de patrocinio y derechos de televisión.
El dictamen del comité impuso además una sanción de cinco compromisos como local a puerta cerrada para el «Poderoso de la Montaña» en cualquier certamen organizado por el organismo. De igual forma, los aficionados del plantel de Medellín tendrán prohibido el acceso a los próximos dos juegos de la institución en calidad de visitantes.
Los disturbios ocurrieron el pasado 7 de mayo, cuando seguidores locales arrojaron pirotecnia y objetos contundentes a la cancha antes del minuto 4 en protesta por el mal paso del equipo. La falta de visibilidad en el terreno y el intento de invasión forzaron al árbitro central, el venezolano Jesús Valenzuela, a suspender el cotejo.
Con las tres unidades otorgadas en el escritorio, la escuadra brasileña aseguró de forma matemática el liderato del Grupo A al alcanzar las 13 unidades. Por su parte, el Independiente Medellín se estancó con siete puntos y tendrá que jugarse su clasificación a los octavos de final la próxima semana cuando visite a Estudiantes de La Plata.
La contundente postura de la Conmebol sienta un precedente riguroso contra la violencia en las tribunas de Sudamérica, afectando directamente las finanzas y las aspiraciones deportivas de un Independiente Medellín que pagará caro las acciones de sus aficionados.



















