Cientos de migrantes detenidos en la estación Delaney Hall, en Newark, Nueva Jersey, comenzaron una huelga de hambre para denunciar condiciones de hacinamiento, falta de atención médica y malos tratos en el recinto.

La protesta inició el viernes y se mantuvo todo el fin de semana, mientras grupos de apoyo, acompañados de legisladores federales y hasta la gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, se concentran frente al edificio para pedir acceso al centro y exigir la liberación de personas vulnerables.

Este martes, la tensión continuaba luego de que el lunes se registrara un enfrentamiento entre manifestantes que bloqueaban la salida del centro y agentes del Servicio de Control de Migración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), quienes incluso negaron la entrada a la gobernadora.

Ante las acusaciones, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) refutó las afirmaciones publicadas por funcionarios y afirmó que estaban “difundiendo calumnias sobre las fuerzas del orden de ICE y la instalación de ICE en Delaney Hall”.

“Los migrantes indocumentados también tienen acceso a teléfonos para comunicarse con sus familiares y abogados”, destacó en un comunicado, donde aseguró que hay dietistas certificados que evalúan las comidas que se les proporcionan.

También aseguró que les proporcionan el tratamiento y la medicación a quienes así lo requieren las 24 horas del día.

Cabe mencionar que Delaney Hall es una instalación operada por GEO Group bajo contrato con ICE y ya había estado bajo escrutinio público por denuncias previas de organizaciones de derechos de migrantes.