El pasado fin de semana en el Centro de Convenciones de Chihuahua, ante miles de asistentes y con el respaldo de liderazgos del PAN, así como de los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón, la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, acusó públicamente a Morena de haber construido un “narcogobierno” en México.

Campos Galván afirmó que la persecución política en su contra comenzó tras la indagatoria sobre la participación de agentes estadounidenses en un operativo realizado en abril, donde se desmanteló un narcolaboratorio en la entidad. Según la mandataria, desde entonces la relación con el Gobierno federal se rompió y se le acusó falsamente de traición a la patria.

Durante su intervención, Campos señaló que Morena “ha construido un sistema totalitario para concentrar el poder y entregarlo al crimen organizado”. Enfatizó que el futuro de México no debe ser el de Sinaloa, estado que —dijo— refleja el control del crimen organizado sobre la vida pública.

La gobernadora aseguró que su caso demuestra cómo incluso una autoridad electa puede ser perseguida, lo que pone en riesgo la seguridad jurídica de cualquier ciudadano, desde empresarios hasta trabajadores comunes.

Campos recordó que las acusaciones en su contra surgieron desde las conferencias matutinas de la presidenta Claudia Sheinbaum, donde se le señaló de traición a la patria. “Si una gobernadora electa puede ser perseguida así, entonces nadie está seguro en este país”, expresó.

La mandataria panista insistió en que Morena y la Cuarta Transformación han traicionado al país al aliarse, según sus palabras, con el crimen organizado.

En la parte final de su discurso, Campos afirmó que “el final de este régimen empezó aquí, en Chihuahua”, y llamó a la ciudadanía a defender la libertad de la nación. “México no está condenado. Acción Nacional, la libertad nos llama; México, la historia nos llama y nosotros respondemos”, concluyó.