La Copa del Mundo de la FIFA no solo se jugará contra el reloj y el rival en la cancha, sino también contra las inclemencias del clima. El secretariado permanente para el Cambio Climático de la ONU, con sede en Bonn, Alemania, lanzó una severa advertencia al pronosticar que el calor extremo será parte fundamental de la historia de este torneo, representando un riesgo real para futbolistas y aficionados.
Ante este panorama, el secretario ejecutivo del organismo, Simon Stiell, hizo un llamado directo a los medios de comunicación y a las televisoras para aprovechar los momentos en que los partidos se detengan por cuestiones climatológicas para visibilizar la crisis ambiental.
«Todos estamos viendo un partido, pero se interrumpe porque hace mucho calor para los jugadores y los aficionados. No es aleatorio, es el cambio climático. El planeta se está calentando por el uso de combustibles fósiles como carbón, petróleo y gas. La próxima vez que vean una pausa de hidratación, recuerden la razón», sentenció Stiell en un comunicado oficial.
De acuerdo con un informe técnico distribuido por la ONU, el calor extremo modificará directamente el espectáculo deportivo y la salud de los protagonistas. En el terreno de juego se esperan signos claros como una reducción notable en la velocidad del juego, sustituciones médicas tempranas, pausas obligatorias de hidratación y una regulación drástica del esfuerzo físico por parte de los futbolistas.
La situación es alarmante: un estudio encargado por el sindicato de futbolistas FIFPRO estima que 26 de los 104 partidos del Mundial se disputarán bajo condiciones extremas que representan un peligro para la salud.



















