Arabia Saudí continúa con su agresiva estrategia de transformarse en el epicentro deportivo del planeta. En el corazón de Qiddiya, la ambiciosa «ciudad del juego» ubicada a 45 kilómetros al oeste de Riad, avanza a pasos agigantados la construcción del Centro Nacional de Tenis. El megaproyecto, bautizado ya por los expertos como el «Wimbledon del desierto», promete ser el complejo tenístico más grande y sofisticado de toda la región de Oriente Medio.
Diseñado por la prestigiosa firma arquitectónica Populous —responsable del célebre techo retráctil de la pista central de Wimbledon—, el complejo lucirá los emblemáticos colores verde y morado del Grand Slam británico, mimetizándose a su vez con los tonos ocres de las montañas Tuwaiq. Con una capacidad total para albergar a 33,000 espectadores, la joya de la corona será su pista central de 15,000 butacas, la cual contará con tecnología retráctil de última generación para albergar eventos de élite mundial.
El complejo contará con un total de 30 canchas: 28 de superficie dura y dos de tierra batida. «El centro se está construyendo para cumplir con todos los estándares internacionales actuales y se ha preparado para el futuro. Será totalmente capaz de albergar eventos tanto locales como de clase mundial», aseguró en una entrevista para EFE el director ejecutivo sénior de Qiddiya Investment Company, Barry Bremner. Aunque las autoridades saudíes mantienen bajo estricto secreto la cifra exacta de la inversión multimillonaria, confirmaron que las obras iniciadas el año pasado muestran un progreso sumamente avanzado.
El recinto apunta a convertirse en la sede oficial del ATP Masters 1000 de Arabia Saudí, un torneo histórico que se integrará al calendario oficial de la ATP a partir de la temporada 2028 como la décima sede de esta categoría.



















