La magia de la Copa del Mundo de la FIFA ha vuelto a demostrar que no entiende de presupuestos ni de jerarquías. En un torneo diseñado para el brillo de constelaciones como Kylian Mbappé o Lionel Messi, los focos del planeta fútbol se han posado sobre un guardameta de 37 años que milita en la segunda división de los Estados Unidos: Eloy Room, el héroe que acaba de firmar una página imborrable en las bitácoras de los mundiales.
El veterano arquero de la Selección de Curazao fue galardonado con el trofeo MVP del partido tras convertirse en una muralla infranqueable en el empate ante Ecuador. Room detuvo la escandalosa cifra de 15 remates directos a portería, estableciendo el récord absoluto de más paradas en un partido de Copa del Mundo sin incluir tiempos extras, superando con creces la resistencia que días antes había mostrado Vozinha con Cabo Verde.
«Este ha sido el mejor partido de mi carrera», confesó un conmovido Room a los micrófonos de la FIFA tras el silbatazo final. «Empecé en este proyecto en 2015, hace ya once años. Ha sido un camino largo y nada fácil, pero siempre tuvimos fe en que llegaríamos aquí y le demostraríamos al mundo de lo que somos capaces».
La realidad cotidiana de Eloy Room contrasta drásticamente con la exposición de la justa internacional. El arquero defiende actualmente la camiseta del Miami FC de la USL Championship, el segundo escalón del balompié estadounidense que ni siquiera cuenta con ascenso a la MLS. Mientras la ciudad de Florida se rinde diariamente ante el Inter Miami de Lionel Messi, Room entrena en el relativo anonimato de las instalaciones de la Universidad Internacional de Florida (FIU).



















