México logró incrementar hasta un 30 % la exportación de carne durante el último año, a pesar del cierre de la frontera estadounidense a la importación de ganado en pie por la plaga del gusano barrenador. La presidenta Claudia Sheinbaum informó en la conferencia matutina, que los productores nacionales encontraron alternativas para mantener y ampliar su presencia en el mercado de Estados Unidos.
La mandataria explicó que, frente a la restricción, el sector optó por engordar el ganado en territorio nacional y exportar carne empaquetada desde centros certificados. Este mecanismo permitió compensar el bloqueo y, en algunos casos, aumentar los volúmenes de venta. “La cantidad de carne empaquetada que se exportó a los Estados Unidos aumentó entre veintitrés y treinta por ciento en el último año”, señaló.
Estados como Chiapas han mantenido comunicación constante con autoridades sanitarias estadounidenses, mientras la reapertura de la frontera depende de una decisión de Washington. Para avanzar en el control de la plaga, el gobierno mexicano inaugurará el 26 de junio una nueva planta de mosca estéril en Chiapas, con el objetivo de erradicar el gusano barrenador y reactivar el comercio de ganado en pie.
La plaga, detectada en la frontera sur, obligó a Estados Unidos a cerrar la importación de reses vivas desde México y ha afectado también a productores de Centroamérica. La medida ha tenido consecuencias económicas para miles de ganaderos, quienes han debido adaptar sus procesos para cumplir con estándares internacionales.
La expectativa oficial es que con la operación de la planta y las acciones de control biológico, México cumpla con los requisitos sanitarios exigidos por Estados Unidos y otros compradores internacionales. Mientras tanto, la exportación de carne empaquetada ha permitido consolidar la presencia mexicana en el mercado y mantener ingresos para los productores.
















