La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos emitió este 20 de enero una alerta por tormenta solar que provocaría anomalías en los GPS y en otras tecnologías terrestres.

Fue a las 03:23, hora local, cuando el fenómeno alcanzó el nivel G4, que supone el más severo establecido por el Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA.

Fue hasta las 10:33, hora local, cuando la alerta se redujo a “moderada”, aunque seguía causando afectaciones.

Es importante destacar que un fenómeno con tal magnitud no se registraba desde octubre de 2003 en EE. UU.

De acuerdo con los expertos, una tormenta solar ocurre cuando las partículas expulsadas por el Sol golpean el campo electromagnético de la Tierra.

Su frecuencia depende del ciclo solar, que atravesó recientemente su pico de actividad.

Las tormentas geomagnéticas implican una perturbación del campo magnético de la Tierra debido al material que expulsa el Sol, y pueden afectar, al tratarse de material electromagnético, principalmente a tecnologías e infraestructuras básicas, desde sistemas GPS a la generación de interferencias y cortes en sistemas de radio de alta frecuencia o en los empleados para la aviación.

Aunque no tienen efecto aparente en la salud humana, también pueden llegar a afectar al funcionamiento de los satélites que orbitan en torno al planeta y en casos extremos dañar transformadores en redes de alta tensión y provocar apagones a gran escala.

Sin embargo, también permiten ver auroras boreales en latitudes poco habituales, más lejanas de los polos.