Sin bolsas de plástico para empaquetar las compras –prohibidas en supermercados y negadas desde ahora en el comercio tradicional-, y con los anaqueles vacíos de bolsas ecológicas porque se agotaron en Hidalgo, verdaderos apuros pasan los consumidores que por carecer de este tipo de bolsas u olvidarlas, de pronto se enfrentan al problema de cómo cargar los artículos adquiridos.
“Lo siento, se nos agotaron”, es la respuesta de los cajeros a la solicitud de adquirir estas bolsas fabricadas con materiales biodegradables, de gran consumo al iniciar la prohibición de entregar bolsas “de supermercado” a partir del día 15 del mes en curso.
“¿Y cómo me llevo las cosas?”, es la pregunta de los consumidores a las cajeras y empaquetadores, al conocer que bastaron unos cuantos días, tras la prohibición, para que las bolsas ecológicas, de llamativos colores, se agotaran.
Auténticos malabares realizan los consumidores intentando llevarse las mercancías en las manos, bolsas de mano, bolsas en la ropa y hasta utilizando prendas de vestir para hacer “liachos” y llevar sus productos.
En aquellos casos en los que las mercancías son abundantes, los empacadores se ofrecen a tratar de conseguir cajas de cartón, desechadas por los supermercados, para cargar los productos, muchas de las cuales terminan desfundadas y con las mercancías regadas en el suelo.
“Pero si ya no dan bolsas, ¿por qué no se abastecen de suficientes bolsas ecológicas?”, reclamaba, molesta, una consumidora en la Plaza Gran Sur, que devolvió el grueso de la mercancía y se limitó a llevarse lo más indispensable.
“Pues yo si tengo, varias, pero no vengo de la casa, vengo del trabajo, así que no las traigo”, comentó una consumidora más, que uso un paraguas abierto para cargar lo más indispensable.
Bolsas de plástico, pero sin asas, en las tiendas de esquina
Estas muestras de inconformidad las enfrentan también empleados de tiendas de abarrotes en las colonias, los que han dejado de entregar bolsas “de camiseta”… para entregar bolsas sin asas y puedan los clientes llevarse sus mercancías.
“Por favor, no olvide su bolsa”, pide Luis “N”, un empleado de una tienda de abarrotes en la colonia Juan C. Doria, mientras usa una bolsa de plástico sin asas, para un volumen de 10 kilos, para embolsar las compras de leche, huevos, fruta, verduras y otras compras.
“Si no les doy bolsa no pueden cargar tanto y ya me devolvieron productos por no poder llevarlos”, aseguró el empleado, para hacer notar que una bolsa sin asas para 10 kilos, de grueso plástico, “me sale más cara que una bolsa de asas”.












