Comentaremos algunas leyes a efectos de revisar si esta máxima de que se cumpla la ley, alcanza su cometido.
La Ley General de Desarrollo Social, pretende garantizar el pleno ejercicio de los derechos sociales consagrados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, asegurando el acceso de toda la población al desarrollo social (artículo 1, fracción I, de la ley), entendiendo por desarrollo social un proceso que permita llegar a mejorar nuestras condiciones de vida, de toda la población, y considera los elementales derechos humanos, como acceso a la educación, salud, vivienda, nutrición, seguridad social, empleo, salarios dignos, principalmente.
Suena bien, no obstante, en año 2018, de acuerdo al consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), había en cifras redondas 52 millones, 400 mil personas en pobreza en nuestro país, más 9 millones 300 mil en pobreza extrema.
Para este año, derivado de la presencia de la pandemia y su consecuencia en la vida económica del país, el Coneval calcula un aumento en las cifras de pobres, de entre 8.9 y 9.8 millones de personas en lo que se nombra pobreza por ingreso, que significa que no les alcanza para adquirir una canasta alimentaria o básica. En números redondos para este año 2020 habrá 62 millones 400 mil pobres.
El Código Penal Federal, en su segundo libro, Título Décimo, contiene los “Delitos por Hechos de Corrupción (capítulo I-capítulo XIII)”. Sobre este tema, es por demás del gusto de la ciudadanía. No hay día en que la palabra no se mencione, por lo que hagamos algunas consideraciones.
Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, en su reporte “Los Mexicanos Frente a la Corrupción y a la Impunidad, Perspectivas y Prospectivas 2019”, nos informa que, en aquel momento, el 52%de los mexicanos creían que la corrupción disminuiría en los próximos 12 meses, a pesar de que se percibe la corrupción como uno de los principales problemas del país y fue uno de sus principales compromisos electorales del actual Presidente de la República. En esta perspectiva le daba una tasa de aprobación del 78%, única en la historia de nuestro país.
Tres de cada cuatro mexicanos consideran que la corrupción no da marcha atrás y que, incluso, aumenta.
Por ello, con certeza, el 51% considera que se puede acabar con la corrupción y que el 22% piensa lo contrario, que se incrementará.
Y para regresar al título de la columna, se hace necesario una reflexión final.
Atribuible a la pandemia y también al manejo presidencial sobre las consecuencias económicas, habrá para este año en promedio 10 millones de personas pobres adicionales, aunque la ley diga los derechos de las personas, es sinceramente inhumano.
El fin de semana del 18 al 19 de julio hubo un singular desfile militar de vehículos bien armados, personas con metrallas, rifles Barret, y fuertes expresiones de lealtad al “señor Mencho”, jefe del cártel Jalisco nueva generación, algo así como leales u obedientes hasta la muerte. Por supuesto, subió a las redes sociales, para que lo sepa el mundo, no solo en México. ¿Cuál fue el mensaje expresado?
Lo ignoro, pero a mí, como ciudadano común me da escalofrío: ¿En qué país vivimos? Acaso el Presidente considera, que esos integrantes del cártel, probablemente sean producto de la desigualdad social y por ello, intocables.
Desatinado juicio, basta con recordar la triste y lamentable historia de Colombia, donde un narcotraficante se hizo del poder, asesinando a Secretarios de Estado y a quien se le interpusiera, sembrando terror, luto y desesperación.
Sí, que se cumpla le ley.













