Por: Alfonso Padilla Vivanco
En la década de los años treinta, del siglo pasado, mucha gente se preguntaba qué había más allá de la órbita de Plutón. Éste era el último planeta conocido en aquellos años. Algunos hombres de ciencia, como el ingeniero irlandés Kenneth Edgeworth (1880-1972) y el astrónomo de los Países Bajos, Gerard Kuiper (1905-1973), sugirieron la posible existencia de un cinturón envolvente del Sistema Solar, más allá de la órbita todos los planetas conocidos, un lugar dónde podría haber objetos rocosos con temperaturas muy bajas. Fue el astrónomo J. H. Oort (1900-1992) quien venía estudiando los miles de cometas que eran avistados en esos años, el que propone una nube en forma de dona o esfera, que se sabe ahora, es la última frontera de nuestro sistema solar. Hoy día también se sabe, que la nube de Oort contiene miles de millones de cometas, que viajan atraídos por la fuerza de gravedad del Sol, en dirección a nuestra vecindad planetaria. Muchos de ellos han caído en el campo de gravedad de Júpiter, y han terminado precipitándose en su superficie. Uno de estos cometas, fue fraccionado en al menos cinco partes, en el año 1994, y lleva como nombre: Shoemaker-Levy.
En diferentes épocas, la gente se ha preguntado ¿qué es realmente un cometa? Algunos astrónomos lo han descrito como un cuerpo sólido de forma irregular formado por dos tercios de hielo y nieve, y un tercio de polvo de roca. Tan pronto como una de estas enormes bolas de nieve, también conocidas como núcleo de cometa, se acerca al Sol, el calor de nuestra estrella lo afecta. La nieve en su superficie se evapora y junto con el polvo que emite forma una coma, una enorme nube que a veces es mucho más grande que la Tierra. El gas y el polvo forman senderos que pueden tener una longitud de hasta 100 millones de kilómetros. Contrariamente, cuando un cometa se aleja del Sol, es un cuerpo frío, quizás de unas pocas millas de diámetro, que parece una gran bola de nieve sucia. Los cometas son de particular interés porque se sospecha que están hechos de material sobrante de la formación del sistema solar. En la vecindad del sol, pierden polvo, que puede quemarse como un meteoro al entrar en la atmósfera de la Tierra. Las partículas de polvo liberadas por los cometas se llaman meteoroides. Si una partícula entra en la atmósfera terrestre se quema con una cola de luz de corta duración, son conocidos coloquialmente como meteoro o estrella fugaz. Los meteoros muy brillantes se llaman bolas de fuego. Cuando la tierra se cruza en el camino de un cometa con muchas partículas de polvo, se crea una lluvia de meteoritos o un enjambre de meteoritos.
Los cometas suelen tener una órbita muy extendida alrededor del Sol. Es común que algunos de ellos regresen después de muchos años. El cometa Halley, por ejemplo, nos visitó en el año 1986, se calcula que éste tiene una órbita de 76 años, y se espera regrese para el 2062. Cada regreso de un cometa viene con una pérdida importante de materia. Por lo que cada vez es más complicado ver su espectacular cabellera. Existe un cometa que se avistó en la Tierra hace 50 mil años, los cálculos realizados, prevén que se verá a simple vista en enero y febrero de este mismo año. Su nombre es cometa C/2022 E3 (ZTF).
Universidad Politécnica de Tulancingo. alfonso.padilla@upt.edu.mx













