Por: Raymundo Isidro Alavez
La palabra “amor” se define como el sentimiento profundo, extenso, oculto a los ojos, solo son visible en actos, en muestras de bondad, caridad, apoyo, humanidad y comprensión. Las muestras de amor se sienten al escuchar cálidas frases que emergen desde lo más recóndito del corazón y se depositan hacia alguien o hacia algo.
El vocablo amor tiene su origen en el latín, palabra formada por dos términos, del prefijo “a” significa sin, y “mors” expresa muerte, el resultado es “sin muerte”, por consiguiente, es: perpetuo, permanente e imperecedero. Es perdurable porque el que lo siente, deja enseñanzas de su forma de convivir en sociedad, aquel o aquella que lo aplica con actos de comprensión hacia las demás personas.
Debido al sentido de la palabra amor fue distinguido por filósofos de la antigüedad, uno de ellos fue el poeta griego Eurípides, nacido en el año 480 a. C. y fallecido 406 a.C. El rimador de palabras expresó: “El mayor placer de la vida es el amor”. Unas pocas décadas después de Eurípides. Nació el filósofo ateniense Platón, en 427. Él espetó: “El amor es el más fuerte de los sentimientos, donde Reyna el amor sobran las Leyes” Con las leyes se aplica la justicia, con ella se controla los excesos de las personas. Con el amor a las personas también se vigila las acciones de los humanos.
En Roma, Italia surgió Lucio Anneo Séneca, emergió el año 4 a.C. y sucumbió 65 abriles d. C. con sus palabras escribió: “No hay cosa más fuerte que el verdadero amor.” Entonces, el amor es tan fuerte que doblega voluntades, solo con el despertar de conciencias.
Estudiosos de los trastornos mentales, los psicoanalistas, también han distinguido los atributos del amor, un ejemplo el médico Sigmund Freud considerado padre del Psicoanálisis y autor del libro, Interpretación de los sueños, pronunció en su momento: “El amor y el trabajo son los pilares de nuestra humanidad”. Para reforzar sus palabras, comparto otra: “El amor en sí mismo es un intento de cambiar un pedazo de un mundo que nos es desagradable en uno que es agradable.”
En tanto que Erich Fromm, autor del libro: “El arte de amar”, “El corazón del hombre: su potencia para el bien y para el mal”, expuso: “Las personas egoístas son incapaces de querer a los demás y tampoco son capaces de quererse en sí mismos.” Para reforzar su aseveración, comparto las siguientes líneas: “El amor no es algo natural, sino se requiere de disciplina, concentración, paciencia, fe y la derrota del narcicismo, no es un sentimiento, es la práctica.”
Por su parte, Carl Gustav Jung médico y psiquiatra suizo, legó para los lectores: “Cuando el amor es la norma, no hay voluntad de poder, y donde el poder se impone, el amor falta”. A falta del amor. se convive en mundo inseguro, conflictivo, belicoso e incierto. Entonces se imponen el temor, rencor, aborrecimiento; resentimiento y amargura. Es el acabose de una sociedad, por las constantes pugnas.
El amor ha sido distinguido por almas caritativa, comprensivas, solidarias, compasivas, piadosas y otras virtudes. Mismas que distinguen a la monja cristiana, Madre Teresa de Calcuta. Destacada en la historia universal por su entrega en ayudar a los más desheredados de la India, y por su estancia de muchos años de labores altruistas y de convivencia. Fue meritoria de ser nominada Premio Nobel de la Paz en 1979 y canonizada el 20 de diciembre de 2002 por el papa Juan Pablo II
Madre Teresa de Calcuta expreso con firmeza “El amor comienza en casa, y no es lo mucho que hacemos, es cuanto amor ponemos en cada oración”, o en cada petición suplicada con mucha fe. El noble sentimiento del amor, es cultivado desde el seno familiar, con buenas costumbres, muestras de respeto y acciones humanitarias. De la inspiración de la Madre Teresa de Calcuta, comparte su sentimiento amoroso en su pieza poética, “Enseñarás” muy oportuna para las Mamás: “Enseñarás a volar / pero no volaran tu vuelo. / Enseñarás a soñar / pero no soñarán tu sueño// Enseñarás a vivir/ pero no vivirán tu vida// Sin embargo… en cada vuelo/ en cada vida/ en cada sueño// Perdurará siempre la huella del camino enseñado”.
La mamá representa el elemento fundamental en la familia, ella propaga los valores éticos en los hijos y parentela. La mamá es la base de unidad entre los integrantes que conforman el hogar, sus instrucciones son pertinentes para la sana convivencia con otros linajes, armonizando los mismos valores, similares costumbres y tradiciones equivalentes.
En familia se aprende y ejerce la gama de valores, se inculcan; respeto, honestidad, paciencia, tolerancia; cortesía y altruismo. Además: armonía, seguridad, empatía, justicia, lealtad; responsabilidad y sinceridad. Valores muy indispensables para una sociedad con sanas costumbres y pacífica.















