¿Qué tienen en común los biosensores aplicados en la agricultura, el río Atoyac o la casa del futuro desarrollada en el urban living lab?, la respuesta está tanto en el Internet de las Cosas como en el aprovechamiento de energías y que estas sean renovables.

La aplicación de dispositivos y sensores para generar información en tiempo presente es ya una realidad, con monitoreo de hortalizas como jitomate, fresa en invernaderos y chile, en regiones de Puebla, Tlaxcala y Cholula.

Fernando Rodríguez de Earth IoT, refirió que en 2019 habrá 50 billones sensores en dispositivos conectados que pueden generar información útil en tiempo real, que permita aminorar costos y detonar beneficios en sectores como el agropecuario.

Añadió que la agricultura inteligente que en el caso de esa empresa suma 74 sensores distintos –hasta 20 sensores por estación-, ya permiten monitorear calidades de agua y suelo, temperaturas, minerales en suelos, índices de ferti-irrigación, humedad y otros, creando mapas detallados para el aseguramiento de la calidad de los cultivos.

Con ello se lograría bajar costos de producción en 30 por ciento, disminuyendo hasta 60 por ciento los consumos de agua.

LA CASA DEL FUTURO

Puebla también cuenta con un urban living lab, parte de la Casa del Futuro, que incluye tanto el uso del Internet de las Cosas como la operación de un edificio de “energía positiva”, que cree su propia energía y excedentes, que sea confortable todo el año.

El anteproyecto desarrollado en la Ibero Puebla fue presentado por Cuauhtémoc Orozco, quien refrendó se trata de que las temperaturas del inmueble se mantengan todo el año con un laberinto térmico, que elimina la necesidad de un aire acondicionado, bajando costos.

A la infraestructura se suman paneles fotovoltaicos, sistemas de losa, dobles paredes, combinando sistemas energéticos al utilizar energía solar y aguas para, administrar temperaturas del inmueble, siendo una ecotecnia que no contamina los recursos hídricos.

Dobles muros, cortinas de madera y aluminio para romper puentes térmicos por el sol que cruza por los ventanales de doble vidrio, son parte del diseño, que se apoya en un laboratorio de técnicas constructivas para nuevos materiales, así como un espacio de coworking, un punto verde y un paseo de innovación.

“Estamos trabajando muy fuerte para que estas cosas se lleven a cabo y se repliquen en tecnologías accesibles para crear los hogares del futuro”, acotó.

UN RÍO CON NUEVA VIDA

El Centro Municipal ¡Vive Atoyac! (Cemuva), es parte de las 98 acciones de rescate del Río Atoyac, de cara a la meta de saneamiento integral del afluente al cumplirse 500 años de la fundación de la Ciudad de Puebla, detalló Mariana Negrete, directora de esa iniciativa.

Son 21 kilómetros de río, que se ha convertido no solamente en un tema de ambiental o salud, sino de derechos humanos, refirió la representante del Cemuva en el panel Energy Thinking, al invitar a sumarse para generar sinergias y replicar acciones para el rescate del río, incluso por zonas, pues cada kilómetro del Atoyac tiene problemas distintos.

Convocó a crear una red de vinculación, dar seguimiento al pan rector hasta su conclusión en 2031, otorgar educación ambiental y capacitaciones, monitorear en tiempo real el río, desarrollar programas de reforestación y viveros.

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