Se llevó a cabo la sexta edición de Un día descabellado a favor de la fundación Una Nueva Esperanza, misma que desde hace 20 años apoya a niños de escasos recursos que padecen algún tipo de cáncer. Participaron 70 personas y los montos de recaudación por cabellera iban desde 300 hasta 18 mil pesos.

Este evento de sensibilización y empatía inició hace dos meses con una campaña en la que se invitaba al público en general a ponerle precio a su cabellera, reunir los fondos con familiares, amigos y cómo se le ocurriese, hasta llegar a la meta, detalló Josep Rojas, responsbale de Desarrollo Institucional de Una Nueva Esperanza.

 

 

La entrega de lo recaudado se llevó a cabo en Vía San Ángel, donde además en un acto de solidaridad con los pequeños que por las quimioterapias y radiaciones pierden el cabello, se raparon la cabeza demostrando que no pasa nada por no tener cabello, que no por ello debe mermar su autoestima.

Entre las personas que fueron parte de esta sexta campaña de Un día descabellado, estuvo Giselle Pérez López, de 48 años de edad, quien hace once años padeció cáncer de seno y al superarlo con este y otros actos agredece «a Dios por otra oportunidad». Por otro lado Valente de Jesús Morales Acevedo, de 19 años, sabe que el cáncer es una enfermedad difícil y decidió apoyar.

Entre los participantes también estuvo la niña Adine Michelle Petrilli Guzmán de once años, quien después de algún tiempo de cuidar su cabello, llegó a los 30 centímetros de requisito para que sirva para una peluca. Cabe destacar que para quien quiera repetir este acto tampoco debe teñir su cabello y debe mantenerlo sano.

Francisco Álvarez, presidente fundador de Una Nueva Esperanza que hoy en día atiende a 170 niños y en 20 años ha ayudado a mil 225 en rubros que van desde alimentos y hospedaje, hasta medicamentos y tratamientos, apuntó que gracias a la solidaridad de la gente que está «sana», se cumplió una vez más la meta.

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