Es de suma importancia enseñarle a los niños y niñas a resolver problemas de forma asertiva y sin violencia, es por ello que la UNICEF estableció el 30 de enero como El Día Escolar de la No Violencia y la Paz, creando una gran oportunidad de reflexión para todos los que integran la comunidad escolar, ya que la escuela es un lugar donde se adquieren conocimientos teóricos de vital importancia, y también el espacio para formarse como seres humanos que ayuden a construir una mejor sociedad, por lo que esta fecha es una buena oportunidad para que la niñez y la adolescencia reciban orientación y herramientas para aprender a gestionar los conflictos de forma no violenta.
La resolución de conflictos de forma asertiva es crucial por varias razones: mejora las relaciones interpersonales pues al abordar los conflictos de manera asertiva, se fomenta la comunicación abierta y honesta, lo que fortalece las relaciones y genera confianza entre las partes involucradas. Promueve la empatía ya que la asertividad implica escuchar y considerar las perspectivas de los demás. Esto ayuda a entender sus sentimientos y necesidades, lo que puede llevar a soluciones más efectivas y satisfactorias.
Pues como lo menciona José María Toro, educador y escritor en su famosa frase «De que sirve que un niño sepa colocar Neptuno en el Universo, si no sabe dónde poner su tristeza o su rabia”. Es por ello que desde la psicología creemos que es necesario educar a las niñas, niños y adolescentes en el respeto y la inteligencia emocional para así formar adultos más conscientes y responsable.
En este día los invito a reflexionar sobre la importancia de vivir en un mundo de paz ya que al hacerlo tendremos grandes beneficios entre los que encontramos la capacidad para mejorar la calidad de vida, fomentar el respeto y la justicia, y crear un futuro mejor para todos. La paz es un objetivo que requiere esfuerzo colectivo, pero sus beneficios son invaluables y transformadores sobre todo en el actual mundo tan caótico y lleno de violencia a los derechos humanos en el que nos encontramos, todos vayamos hacia el camino de la paz.
Por la Mtra. Dulce Alejandra González Torres
Terapeuta de la Clínica de Psicología de la Anáhuac Puebla




























