El director mexicano Guillermo del Toro presentó su esperada versión de «Frankenstein» en el Colegio de San Ildefonso de la Ciudad de México, tras su recorrido por festivales internacionales como Venecia y Toronto. La película, que ya se estrenó en cines independientes y llegará a Netflix este viernes, contó con la presencia de sus protagonistas, Oscar Isaac y Jacob Elordi, quienes acompañaron al cineasta en medio de una cálida recepción del público.
Del Toro describió su aproximación al clásico no como un relato de terror convencional, sino como una profunda reflexión sobre la paternidad y las relaciones filiales. «De joven habría hecho esta película como hijo; ahora la hice como padre», explicó el cineasta, señalando que la historia explora la inevitable sombra de los progenitores y la búsqueda de identidad.
El estreno mexicano evidenció la fuerte conexión entre el director y su elenco. Del Toro, Isaac y Elordi llegaron juntos al evento, mostrando una complicidad que refleja la filosofía de trabajo del guadalajarense.
Para el director, el proceso creativo se trata de construir comunidades y familias, no solo elencos. «Las películas duran unos meses, pero las personas con las que las haces, si tienes suerte, duran toda la vida», afirmó Del Toro sobre su método de dirección.
La cinta profundiza en temas universales como el miedo a la soledad, la necesidad de aceptación y la crisis espiritual en la era moderna. Del Toro argumenta que el origen del mal no es político, sino espiritual.
«Vivimos en un mundo que ha desplazado lo espiritual hacia la información, la actitud, la pose», aseguró el cineasta. Para él, la historia es un llamado a recuperar una dimensión ética y espiritual como sociedad.
En esta adaptación, el personaje de Victor Frankenstein (Oscar Isaac) representa la peligrosa creencia de que el dolor propio otorga el derecho de jugar a ser dios. La criatura (Jacob Elordi), en cambio, encarna la búsqueda de comprensión.
«Frankenstein no es la historia de un monstruo que va en busca de venganza, sino de un ser humano que busca comprensión», concluyó Del Toro. El filme sugiere que los hijos, literales o metafóricos, llegan para enseñar y salvar a sus padres.
Guillermo del Toro trasciende el género de terror para ofrecer una meditación conmovedora sobre la creación, la responsabilidad y los lazos familiares. Su «Frankenstein» se posiciona no solo como un evento cinematográfico, sino como una invitación a reflexionar sobre las cicatrices que heredamos y el poder redentor del entendimiento mutuo. Una prueba más de que los monstruos más profundos habitan en el corazón humano.



























