La compra de piñatas continúa siendo una práctica vigente en celebraciones familiares, principalmente en posadas, cumpleaños y fiestas infantiles. Sin embargo, el precio de estos artículos varía de manera considerable según su tamaño, diseño, materiales y nivel de personalización, lo que impacta directamente en la economía de los hogares.
De acuerdo con un recorrido en puntos de venta, los precios más accesibles corresponden a las piñatas pequeñas, cuyos costos oscilan entre los 25 y 40 pesos. En el caso de las piñatas de cinco picos, los precios van de los 30 a los 150 pesos, mientras que las de siete picos se comercializan entre los 35 y 200 pesos, dependiendo del acabado y los materiales utilizados.
Para modelos de mayor tamaño, el gasto se incrementa. Las piñatas grandes alcanzan precios que van de los 500 a los 750 pesos. En tanto, las figuras especiales, como esferas, personajes animados o el llamado burro sabanero, se ofertan entre los 180 y 300 pesos.
El costo final de una piñata depende de diversos elementos. La personalización, sobre todo cuando se trata de personajes específicos o diseños exclusivos, representa un aumento en el precio. El tamaño, así como el nivel de detalle en la elaboración, también inciden de manera directa en el valor del producto.
Otro factor relevante es el material de fabricación. El uso de fieltro, pinturas especiales y técnicas decorativas más elaboradas eleva el costo en comparación con los modelos tradicionales de cartón y papel. Asimismo, algunos comercios ofrecen precios preferenciales en la venta al mayoreo.
Las piñatas pueden adquirirse tanto en tiendas especializadas como en mercados tradicionales, donde los compradores encuentran una amplia variedad de modelos, tamaños y precios. En estos espacios, los consumidores comparan opciones en función de su presupuesto y del tipo de celebración que planean realizar.
Por: Antonio Aparicio
























