La Navidad no llega igual a todos los hogares. En Puebla, miles de familias vivirán estas fechas con una silla vacía y una esperanza intacta, no habrá brindis completos ni mesas llenas. De acuerdo con el último corte del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, actualizado en noviembre de 2025, en la entidad se reportaron mil 759 personas no localizadas durante el presente año.

Detrás de cada cifra hay un nombre, una historia interrumpida y una familia que espera. Uno de esos nombres es el de Jenny Román Moya, una joven taxista que está a punto de cumplir 24 años.

Desde el 13 de diciembre de 2023 no se tiene rastro de ella, ese día salió de Tecamachalco rumbo a Tepexi de Rodríguez para realizar un viaje, sin embargo nunca regresó. Junto con ella desaparecieron otras dos mujeres, quienes tampoco han sido localizadas.

Al momento de su desaparición, Jenny tenía 22 años, este 29 de diciembre celebraría su cumpleaños número 24. Sin embargo, a dos años de distancia, su familia no cuenta con avances sustanciales que permitan conocer su paradero.

Será la segunda Navidad que la familia Román Moya no celebrará, no habrá regalos ni cena especial, la casa permanecerá en silencio, con una silla vacía y una promesa que se repite año con año: esperar; Jenny era quien colocaba el árbol, quien insistía en encender las luces que tanto le ilusionaban.

“Hace un año, mis sobrinos le pidieron a Santa Claus que regresara Jenny, no pidieron juguetes ni dinero, solo querían verla. Para nosotros la Navidad y el Año Nuevo dejaron de existir, ella era quien ponía el árbol, las luces”, relató Erika, madre de la joven.

Caminar por calles adornadas se volvió un recordatorio constante de la ausencia. “Ver a la gente celebrando es muy difícil, para mí se acabó todo, tengo la esperanza de volverla a ver, de que llegue y me diga ‘ma, ya llegué’, y me abrace como siempre”, expresó.

Al mismo tiempo, recordó a Jenny como una niña alegre, emocionada ante la llegada de diciembre, llena de vida.

“Mi corazón de madre me dice que Jenny está viva”

Pese a la falta de resultados concretos en la investigación, Erika se aferra a una convicción profunda. “Creo que mi hija está viva, mi corazón de madre me lo dice; no sé dónde está, pero solo hay dos opciones: o Jenny está viva y no está aquí, o está muy bien enterrada que no la puedo encontrar”, señaló.

Explicó que tanto la Comisión de Búsqueda de Personas como la Fiscalía General del Estado de Puebla, mantienen la búsqueda con vida, como lo establece el protocolo. Sin embargo, para las madres, la búsqueda no tiene un solo camino, ellas recorren por horas cerros, barrancas y terrenos baldíos con picos, palas y varillas, en busca de señales, restos, cualquier indicio que permita cerrar un ciclo de incertidumbre.

“No solo buscamos con vida, también buscamos un huesito que nos lleve a nuestros hijos”, dijo.

Esta Navidad, miles de mesas permanecerán incompletas en Puebla. Sin embargo, una veladora encendida y la fe acompañarán a las familias que no se rinden. El deseo se repite en cada hogar: que el próximo año el abrazo vuelva a ser posible y que la angustia, al fin, termine.

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