El crujir del pan con ajonjolí, el aroma fresco del pápalo y una cascada de quesillo deshebrado a mano son el día a día en el Mercado de La Acocota. Sin embargo, este rincón poblano hoy tiene un brillo distinto: el puesto de «Semitas Beto» ha hecho historia al ingresar oficialmente a la prestigiada Guía Michelin 2026 bajo la distinción Bib Gourmand, que reconoce a los establecimientos que ofrecen una cocina excepcional a precios accesibles.

Para los comensales de toda la vida, no es ninguna sorpresa; para el mundo de la alta gastronomía internacional, es el descubrimiento de un tesoro que tardó casi cuatro décadas en forjarse entre los pasillos del barrio.

La historia de este platillo no comenzó con manteles largos, sino con la tenacidad de Doña Luz, quien desde los 14 años aprendió los secretos del oficio en el emblemático Mercado La Victoria. Con el paso del tiempo, el proyecto familiar echó raíces y encontró su hogar definitivo en La Acocota, donde desde hace casi 40 años, «Semitas Beto» se convirtió en una parada obligada para locales, políticos, artistas y viajeros.

Lo que comenzó como un esfuerzo familiar hoy es un patrimonio de la gastronomía poblana. El secreto, confiesan entre risas tras el mostrador, no está en fórmulas secretas, sino en la obsesión por la frescura: la milanesa perfectamente dorada, las patas de res en escabeche preparadas con la receta de la casa y ese toque de caldillo de chipotle que amarra todos los sabores.

La distinción Bib Gourmand toma por sorpresa a un negocio cuya prioridad siempre ha sido llenar el estómago y el corazón de los poblanos. Los inspectores de la guía internacional se sentaron de incógnito en las bancas del mercado, mezclándose entre los clientes que piden su cemita acompañada de un tradicional tepache frío.
El veredicto de Michelin fue contundente: alabaron la texturas del pan blanco crujiente y la generosidad de los ingredientes, pero sobre todo, celebraron que una experiencia culinaria de nivel mundial se mantenga al alcance de todos, con precios que oscilan entre los 85 y los 105 pesos.

A pesar de los reflectores internacionales y de las llamadas que no paran de sonar, en «Semitas Beto» tienen los pies bien puestos sobre la tierra de La Acocota. El reto ahora es recibir a la oleada de nuevos turistas gastronómicos sin perder la calidez, la rapidez ni los precios que los convirtieron en el corazón del mercado.

Con la tercera generación de la familia ya integrada al negocio, el relevo de este legado está asegurado. «Semitas Beto» demuestra que para alcanzar las estrellas de la gastronomía mundial, a veces solo se necesita un mostrador de mercado, pasión por la tradición y el mejor sazón de Puebla.

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