Cada inicio de año, los invernaderos de Atlixco cambian de ritmo y se llenan de color. Los tulipanes comienzan a florecer luego de meses de preparación y confirman a Puebla como el segundo productor nacional en floricultura.

Con el arranque de la temporada de Tulipán Holandés 2026, la actividad ornamental entra en una de sus fases más importantes.

De acuerdo con el viverista Vicente Lauro Nieto, para este año se estima una producción de 250 mil macetas, cultivadas en 2.6 hectáreas bajo cubierta, una cifra que refleja el nivel técnico y la capacidad de las y los productores del estado.

El alcance de esta actividad va más allá del mercado local. Las flores cultivadas en territorio poblano se envían a entidades como Veracruz, Oaxaca, Hidalgo, Tlaxcala, Chiapas y Morelos, lo que amplía su impacto económico y posiciona a Atlixco como un referente en el sector.

Detrás de cada tulipán hay un proceso largo y especializado. El cultivo requiere hasta nueve meses de trabajo, que comienza con la importación de bulbos.

Después continúa con su manejo en condiciones controladas y concluye con un seguimiento puntual hasta la floración. Para esta temporada se desarrollan 35 variedades.

El momento más fuerte de venta se concentra en la primera quincena de febrero, impulsado por la demanda del Día del Amor y la Amistad.

Este periodo resulta clave para la generación de ingresos de familias dedicadas a la floricultura en Atlixco y en la Sierra Norte del estado.

Desde el ámbito institucional, Ana Laura Altamirano, secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural, señaló que el gobierno encabezado por Alejandro Armenta, mantiene una estrategia constante para promover lo hecho en Puebla.

Esto, en línea con la política federal de impulsar productos nacionales y reconocer el trabajo de quienes fortalecen el sector agroalimentario y ornamental.

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