El mundo político de Puebla sufrió una sacudida este día con la renuncia oficial de Blanca Alcalá Ruiz al Partido Revolucionario Institucional. Tras cuatro décadas de trayectoria, la exsenadora confirmó su salida definitiva, argumentando que el partido ha perdido sus principios y ha cerrado las puertas al debate interno. Esto, un día después que el grupo legislativo del PAN le “pintó su raya”, rechazando tajantemente su incorporación a las filas albiazules.

​Alcalá Ruiz explicó que su decisión fue motivada por las últimas dirigencias y los recientes cambios a los estatutos que, señala, acabaron con la apertura que alguna vez tuvo el tricolor. A pesar de que los nuevos dirigentes estatales, Xitlalic Ceja y Lorenzo Rivera, habían expresado su intención de retenerla, la exedil se mantuvo firme: para ella, el PRI en el que creía ya no existe.


​Aunque la legisladora descartó de inmediato buscar refugio en otros partidos, los rumores de un pacto con el PAN desataron una tormenta interna en la oposición.

​La respuesta de Acción Nacional fue un portazo seco cuando Marcos Castro, coordinador de la bancada panista en el Congreso, advirtió que la militancia no aceptará la suma de perfiles priistas sin un trabajo previo de legitimación. En un mensaje directo al dirigente Mario Riestra, Castro señaló que privilegiar a figuras externas sobre los cuadros propios generaría una «inconformidad generalizada».

​»Se demuestra que la dirigencia de Mario Riestra hace a un lado a su militancia», sentenció Castro, exigiendo claridad sobre los rumores que sitúan a Blanca Alcalá y Enrique Doger cerca del PAN.

​Para los diputados panistas, la crisis de Morena es una oportunidad, pero solo si presentan perfiles creíbles y no fichajes de último minuto que carecen de identidad con el partido.

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