A sus 12 años, Diego Santiago Espinoza descubrió que estudiar puede servir para mucho más que obtener buenas calificaciones. También puede convertirse en una forma de ayudar a otras personas y aportar algo a su comunidad.

El alumno de sexto grado del Instituto Gaez, en Cuautlancingo, pasó a la etapa estatal de la Olimpiada del Conocimiento Infantil 2026 gracias a un proyecto enfocado en la prevención del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

Su participación comenzó luego de obtener la calificación más alta en un examen aplicado a todos los estudiantes de su grupo. Ese resultado le permitió representar a su escuela en la fase de zona, donde consiguió avanzar a la siguiente ronda.

Más tarde participó en la etapa de sector, realizada en San Martín Texmelucan, donde nuevamente obtuvo el primer lugar y aseguró su pase a la fase estatal.

El tema que eligió desarrollar está relacionado con la prevención del VIH, asunto que llamó su atención al conocer información sobre casos registrados en su municipio.

Para fortalecer su propuesta, investigó, preparó exposiciones y visitó escuelas para compartir información sobre esta enfermedad y la importancia de la prevenirla.

Además, acudió con una iniciativa ante personal del ayuntamiento de Cuautlancingo con la intención de promover campañas de concientización.

“Me di cuenta de que muchas personas todavía no están bien informadas sobre el tema y por eso quise seguir trabajando en este proyecto”, explicó.

Aunque continúa practicando futbol, Diego tuvo que reorganizar parte de su tiempo libre para concentrarse.

Su padre, Eduardo Santiago López, asegura que desde pequeño mostró interés por aprender e investigar por cuenta propia.

“Siempre le ha gustado buscar información y profundizar en los temas. Nosotros lo apoyamos, pero la motivación viene de él”, señaló.

Eduardo es Licenciado en Administración Turística y Técnico en Alimentos. Junto con su familia atiende la taquería Los Andantes, ubicada en Cuautlancingo, donde han procurado inculcar a Diego valores como la disciplina, la responsabilidad y el esfuerzo constante.

Actualmente, el estudiante mantiene un promedio general de 10 y ya se prepara para la siguiente etapa de la Olimpiada del Conocimiento.

A futuro tiene claro cuál es su meta: estudiar Medicina.

La inspiración proviene de varios familiares que ejercen esa profesión y despertaron en él el interés por las ciencias de la salud.

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