Con una amplia trayectoria en el ámbito empresarial y político, Fernando León Nava actualmente ocupa la delegación estatal del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores, en donde con su trabajo ha dirigido con importantes resultados el Infonavit en Tlaxcala.

Uno de sus principales logros como delegado, fue colocar a Tlaxcala entre los primeros lugares nacionales en el ranking que se hace de todas las delegaciones del Infonavit del país; “El semestre que concluyó cerramos en cuarto lugar nacional gracias a todo el equipo que me acompaña”.

Es originario de Apizaco y cuenta con trayectoria importante ha sido alcalde de la ciudad rielera, diputado local de la LV Legislatura, candidato suplente a Senador de la República, Vicepresidente de la Fenamm, entre otros.

 

—¿Qué significa la familia para ti?

—Sin duda el ejemplo de mis padres y de mis suegros me aporta mucho. Son de esos matrimonios de toda la vida. De respeto y solidez que ya no se ven tan frecuentemente. He formado una familia, gracias a Dios, de la cual estoy orgulloso y que me da plenitud como ser humano. Mi esposa y mis tres hijos (Fer, Dalel y Moni) son los que más alegría, satisfacción y vitalidad me imprimen. Reconozco que el trabajo y el servicio a la comunidad me han restado tiempo para ellos, pero el tiempo que estoy con ellos es de alta calidad. Doy gracias a Dios por la familia que me dio.

 

—¿Cuáles son tus fortalezas?

—Soy muy transparente, no sé ocultar las cosas. Soy muy objetivo y propositivo. Me concentro en las cosas que están a mi alcance y desecho lo que es “paja”, como decimos, de cualquier circunstancia. Mi padre siempre me dijo que al final: “todos nos vamos con las manos vacías”. No soy apegado a lo material. No echo culpas a terceros de lo que pasa. No dejo que opiniones de ellos me afecten. Esto es relevante: “yo soy el único responsable de mis decisiones y del camino que tomo”. Si yo dejo que algo externo me afecte: alguien más ya tomó control de mi vida. Otra de mis fortalezas son los múltiples amigos que he generado y cultivado a lo largo del camino.

 

—¿Cuál es tu pilar?

Dios, soy creyente. Católico. Mis padres me regalaron un crucifijo a los 16 años, que llevo hasta la fecha día con día. Me encomiendo al señor en todas mis acciones y siempre le pido por mi familia y amigos. Así mismo, le pido que el mundo sea más justo, más seguro y sin violencia.

 

—¿Cuál consideras que es tu principal labor como delegado?

—El estar en contacto con la gente, conocer sus necesidades y demandas en cuanto a vivienda se refiere, ha sido una etapa de enorme crecimiento personal y hemos estado entre los primeros lugares nacionales en el ranking que se hace de todas las delegaciones del Infonavit del país. El semestre que concluyó cerramos en cuarto lugar nacional gracias a todo el equipo que me acompaña.

 

—¿Cómo es tu comportamiento en los cargos que has tenido?

—Lo que me distingue en los cargos que he tenido ha sido un comportamiento ético, honesto y sobre todo muy cercano a la gente. Por otro lado, es una fortaleza tener de base una profesión sólida, pues eso me permite no vivir o depender de un cargo público. Como regidor, diputado, presidente municipal, delegado y en general en mi vida diaria siempre soy muy dado a escuchar con atención e interés a la gente. He fomentado los foros de participación, las audiencias públicas, los cabildos públicos, las consultas públicas (antes incluso de que hubiese leyes sobre estos temas). Hay que estar cerca de la gente, de puertas abiertas y con los oídos siempre abiertos. Siempre me pongo en los zapatos de quien me expone su problema. A eso le llamo ser servidor público.

 

—¿Por qué decidiste dedicarte a la medicina?

—Mi padre fue un extraordinario clínico y cirujano en su tiempo. No descarto que indirectamente él haya influido, aunque nunca me sugirió que estudiara medicina. Cuando ingresé al bachillerato escogí humanidades de forma muy espontánea. Ahí tuve un maestro (hermano lasallista) que daba unas clases magistrales de anatomía y creo que él influyó en mí. He hecho las cosas con dedicación y empeño en su momento, sin distracciones. Me concentré en mi carrera, en mi especialidad y después en el ejercicio de la profesión. Eso debe ser una constante, yo veo que muchas personas no consolidan sus aspiraciones por no tener bases sólidas. Es una formación “casi” militar la que lleva uno en la carrera y residencia de especialidad y eso te forja para toda la vida y te prepara para nuevos retos. Si bien pude haber estudiado y trabajado fuera del Estado e incluso del país, mi deseo siempre fue regresar a mi tierra.

 

—En la medicina, ¿quién es tu mayor ejemplo?

—Sin lugar a dudas mi padre: el Dr. Francisco Javier León. Un hombre dedicado al 100 por ciento a su vocación médica. Muy humano. Siempre tendiendo la mano a todos. Nunca le importó el cobrar o no una consulta o una cirugía. Muy desprendido y generoso. Recuerdo que le pagaban con pollos, elotes, fruta, pan y él llegaba a casa orgulloso de la generosidad de la gente. Un hombre de bien. Ya con cáncer de colon en etapa avanzada seguía consultando a los casi 88 años de vida. Nunca se quejó de la enfermedad. La aceptó estoicamente. Y en un evento en donde se le rindió un homenaje nos puso a llorar cuando cantó “el final se acerca ya… lo esperaré serenamente”.

 

—¿Cuál es tu mayor satisfacción en la medicina?

—Servir a la gente. Hacer un buen diagnóstico. Una cirugía exitosa, todas nos dan satisfacción. La medicina es muy noble. Tuve la oportunidad de estar en agrupaciones médicas y quirúrgicas del más alto nivel en el país y en Estados Unidos. Soy miembro del Colegio Americano de Cirujanos. Pero aprendí que de nada sirven tantos diplomas si no ejerces con humildad y dedicación tu profesión en forma permanente. Así mismo, he tenido la satisfacción de ser pionero de la cirugía laparoscópica en la región. Me ha tocado ser pilar y motor de la creación y consolidación del Hospital Central de Apizaco y de las torres de consultorios que lo complementan, en donde confluyen varios socios y muchos médicos prestigiados. También es gratificante ser generador de empleos.

 

—¿Cómo inicias en la política, de dónde surge el interés por esta ocupación?

Ya como cirujano en Apizaco, tuve una amplia participación social, fui presidente del Club de Leones, presidente de la Asociación Médica de Apizaco, presidente de la Sociedad de Padres de Familia de la escuela de mis hijos… de tal forma que me invitan a formar parte de una “terna” a la candidatura de la presidencia municipal. Es decir, yo no busqué incursionar en la política, sino que mi participación activa en diversos espacios sociales me llevó por ese camino. Y de ahí me incluyen en la planilla como primer regidor.

 

—Proyectos futuros

Siempre tengo varias alternativas en mi vida. Me llena el servicio público. Me apasiona apoyar a la gente y desplegar mi capacidad e iniciativa en cosas útiles al entorno, a la sociedad. Por ello no me descarto para buscar oportunidad de estar en algún lugar o posición que me permita apoyar a la gente. Apoyar a mi estado y mi país.

 

—En tu carrera política ¿cuál es la vivencia que más te ha marcado?

Recuerdo con mucho cariño la experiencia que tuve en Los Pinos ante el presidente Ernesto Zedillo y todo su gabinete, pues a nombre de todos los presidentes municipales del país, di un discurso sobre “avances en el federalismo” y otra muy importante para mí fue la firma de “Compromiso de Río” en Río de Janeiro, donde firmé como representante de la Fenamm, que es la agrupación de presidentes municipales del PRI, también firmaron presidentes de la directiva de Almac y Ammac (PRD y PAN), lo que significó un evento histórico del municipalismo en el país.

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