Con la caída de Ignacio Comonfort, el ministro norteamericano John Forsyth no sabía a quién reconocer como presidente, si a Benito Juárez o Félix María Zuloaga. Aunque por simpatías liberales reconocería a Benito Juárez, la lógica le imponía reconocer al gobierno conservador, ya que se encontraba en la capital del país contando con el apoyo del ejército y del clero. En estas circunstancias, Zuloaga fue reconocido por Forsyth el 27 de enero de 1858. En sus planes se encontraba la compra de territorios de México, por lo que después de varios intentos fallidos por negociar, en el Congreso todos los ministros se opusieron a la venta. Dejaron solo Zuloaga y Forsyth tuvo que salir de México.
El presidente James Buchanan expresó el estado de violencia y anarquía que imperaba en México, se quejó por las incursiones de indios bárbaros que afectaban a ambas naciones. Su gobierno adquirió un protectorado temporal al norte de Sonora y Chihuahua estableciendo puestos militares. Hubo pocas posibilidades de arreglo con el gobierno conservador, aunque se tenía la esperanza del triunfo liberal, se mantenía presente la recomendación de Forsyth de ocupar y retener el territorio hasta satisfacer los agravios.
José María Mata se encontraba en Washington por órdenes de Benito Juárez encargado de gestionar el reconocimiento del gobierno liberal a sabiendas de que se contaba con el apoyo de Estados Unidos. Después de algún tiempo, Buchanan recibió a Mata ante la presión del Congreso para la adquisición de territorios mexicanos. El 27 de diciembre de 1858 envió a Veracruz al agente confidencial del Departamento de Estado, William Churchwell, para entrevistarse con Benito Juárez.
Después de recorrer el territorio para evaluar la situación del país, Churchwell propuso que para lograr su cometido era necesario intervenir. Estando en Veracruz se convenció de que los liberales merecían todo el apoyo necesario; por esta razón se puso de acuerdo con el presidente Buchanan para reconocerles a cambio de la promesa de vender a Estados Unidos Baja California, reconocer los derechos de tránsito por el Istmo de Tehuantepec y otra ruta que iría de un punto en el río Bravo a otro en el Golfo de California. Todo estaba a favor de Buchanan y Churchwell, ya que en ese momento Miramón inició una campaña contra Veracruz, Juárez, presionado y sin augurios de éxito, aceptó las peticiones de Churchwell.
Mientras tanto, Zuloaga envió a Juan Nepomuceno Almonte a España para restablecer las relaciones que estaban rotas desde el conflicto de los españoles asesinados en Cuernavaca durante el gobierno de Comonfort. El gobierno español no cedió un ápice en sus peticiones, o se detenía a los asesinos y se indemnizaba o no habría reconocimiento, ante esta presión, los conservadores cedieron. Al momento que se restablecieron las negociaciones con España en septiembre de 1859, se concluyó con la firma del Tratado Mont-Almonte, firmado en París el 26 de septiembre. En este tratado se reconocía el compromiso de México de perseguir y castigar a los asesinos e indemnizar a quien correspondiera, aclarando que no sería precedente de otras cuestiones. Con el reconocimiento de España, se buscaba su posible protección y ganar fuerza en la esfera internacional.
El gobierno liberal entró en tratos con Churchwell y Benito Juárez otorgó concesiones. El 7 de marzo de 1859, Robert M. McLane fue designado ministro de Estados Unidos en México con instrucciones de buscar su reconocimiento del gobierno liberal o del conservador. En caso de no ser recibido Benito Juárez, tenía órdenes de buscar al Miguel Miramón. Sabía de la simpatía hacía el gobierno de Benito Juárez, pues no importaba que la sede de su gobierno no se encontrara en la capital del país. Se entrevistó con Melchor Ocampo, ministro de relaciones del gobierno liberal en cuya plática se recordó el acuerdo de Juárez con Churchwell de vender California y el paso a perpetuidad por el Istmo de Tehuantepec.
El dinero obtenido de las ventas se destinaría a cubrir deudas pendientes, las reclamaciones de los ciudadanos norteamericanos y asegurar la reciprocidad comercial entre ambos países. No debían imponerse derechos o impuestos sobre las mercancías en tránsito, concediendo los mismos privilegios comerciales que gozaban otras naciones. Para llevar a cabo esta negociación se necesitaba del reconocimiento de Estados Unidos, sí se vendía la península habría indignación en los estados de la frontera y la opinión pública atacaría.
En caso de no aceptar, McLane tenía instrucciones de ir con Miramón, le dan largas a la respuesta debido a la retirada de las fuerzas de Miramón y el triunfo casi seguro de Santos Degollado y su inminente entrada a la capital. El 6 de abril de 1859 McLane da el reconocimiento de su gobierno a México y fue recibido por el presidente Juárez. Se iniciaron formalmente las negociaciones el 13, 15 y 18 de abril; McLane se da cuenta de que Juárez quiere evitar la venta de California, situación que afecta los intereses de Buchanan de buscar protección de las rutas con o sin el reconocimiento previo.
McLane presentó una propuesta, tomando en cuenta los intereses de Churchwell de tener dos puertos libres en el Istmo, uno en el golfo y otro en el pacífico, ceder a perpetuidad a su país el tránsito entre el rancho de Nogales y Guaymas, vía Magdalena y Hermosillo. En este momento lo que más le interesaba eran los derechos de tránsito, pues se da cuenta de que Benito Juárez no quiere vender Baja California.
El gobierno liberal sólo quería ceder el derecho de tránsito a perpetuidad por el Istmo, siendo protegido por ambos países. Ocampo propuso el 22 de abril de 1859 la formación de una alianza ofensiva y defensiva entre ambos países, el norteamericano no acepto. En junio, Ocampo presentó un proyecto en forma, era de ayuda mutua contra terceros o si el gobierno de alguno de los dos lo requería. Lo que se buscaba era apoyo para derrotar a los conservadores y detener el avance europeo, McLane se opuso ante esta situación, ya que Estados Unidos se apartaría de su política de no interferir en los asuntos internos de otro país.
Hubo presiones de ambas partes, mientras Juárez no quería ceder Baja California, se insistía en la protección de las vías. El 30 de julio de 1859 se le autoriza a McLane a firmar un tratado sobre los derechos de tránsito por Tehuantepec y norte del país, ofreciendo cuatro millones de dólares, solo pagando dos, mientras que los dos restantes se quedarían en Washington para pagar reclamaciones de ciudadanos norteamericanos. Por esta razón se advertía que Estados Unidos no renunciaría a proteger el Istmo en caso de emergencia con sus fuerzas armadas. No se llegó a un acuerdo, la soberanía e integridad del país quedarían intactas. Melchor Ocampo fue sustituido por Juan Antonio de la Fuente, quien se opuso a cualquier cesión y a otorgar facultades para la protección de los pasos por el ejército.
En México al no haber Congreso, Benito Juárez contaba con facultades extraordinarias para actuar. Después de la derrota liberal en Estancia de las Vacas, y con el regreso de McLane, sin recursos económicos, Juárez se resuelve a atacar con el apoyo de Estados Unidos, a cualquier precio. Retira a De la Fuente del ministerio de relaciones y regresa Ocampo. El tratado entre ambos países se empezó a gestar hasta lograr la firma, finalmente, el 14 de diciembre fue enviado a Estados Unidos para su aprobación y ratificación.
No habría cesiones territoriales, se obtuvieron los derechos de paso a perpetuidad por tres vías, Istmo, Nogales a Guaymas y un punto en Tamaulipas (Matamoros a Mazatlán). Se obtuvo la facultad discrecional de proteger militarmente la vía ístmica en caso de emergencia con o sin el consentimiento del gobierno. El gobierno liberal solo obtuvo dos millones de dólares y una convención militar que comprometía a Estados Unidos a mantener el orden y la seguridad en territorio mexicano, si el gobierno liberal lo solicitaba.
En este contexto, Miramón pensó que con la toma de Veracruz el movimiento se resolvería a su favor atacando por mar y tierra a la vez. Viajó a Cuba con la intención de adquirir barcos con Tomás Marín en 1860. John Black, antiguo cónsul de Estados Unidos en México, se enteró e informa a McLane, se descubrió el plan e informaron a Juárez, escribiendo a su gobierno para actuar como si el tratado ya estuviera aprobado.
Miramón salió de la ciudad y se instaló en Veracruz con la intención de ceder, buscando la neutralidad de los norteamericanos exigiendo el reconocimiento del Tratado Mont-Almonte y rechazando el Tratado McLane-Ocampo. El 6 de marzo los barcos de Marín se dirigieron al fondeadero de Antón Lizardo con un contingente de cuatro soldados. Turner al mando del “Saratoga” y acompañado de Ignacio de la Llave, se aproximaron a las naves de Marín para averiguar su bandera, con el propósito de provocar un enfrentamiento y detenerlo para llevarlo a juicio a Nueva Orleans. Después varios intentos fallidos por tomar Veracruz, Miramón se retiró el 21 de marzo.
El tratado McLane-Ocampo llegó a Washington el 28 de diciembre de 1859, Buchanan lo envió al Senado hasta el 4 de enero de 1860 para discutir su aprobación o rechazarlo. La situación se tornó difícil cuando los republicanos se opusieron a las propuestas demócratas, sobre todo en ese momento, en vísperas de elecciones. La intervención de las tropas en el acontecimiento de Antón Lizardo fue visto como una prueba de que Buchanan quería intervenir a México. El Senado determinó revocar el tratado, pudo ser aprobado, de no ser por la convención; los senadores no se oponían al rumbo que tomaban los acontecimientos, pero habría problemas al intervenir en asuntos exteriores. La existencia de un artículo donde se concedía la libre importación de ciertas mercancías mexicanas a Estados Unidos provocó la negativa del Senado, ya que si se permitía el acceso de productos sin aranceles habría competencia, provocando que su país, de ser proteccionista, llegara a ser librecambista. Todo lo anterior provocó que el Senado rechazará el tratado el 31 de mayo de 1860.
Con el triunfo liberal en Veracruz se vislumbró una victoria para el gobierno de Benito Juárez ante grupo conservador desanimado y un clero acabado, así lo ratificaban. Triunfo o derrota de Juárez, a un paso de perder la soberanía de un país quebrantado por los conflictos internos que desde el fin de la independencia habían estado presentes, significó la unión de México. Estados Unidos con una postura imperialista, buscaba un paso marítimo para transportar sus productos de costa a costa a un menor costo aun a costa de intervenir en la política de otros países.
Más unidos que separados, México y Estados Unidos han escrito una historia de unión que ni un muro puede detener. Aunque sus caminos se bifurquen, llegará el momento en que se vuelvan a unir.
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@LuisVazquezCar


























