A lo largo de la infancia de un individuo una buena cantidad de juguetes pasarán por sus manos, muchos dejarán un buen recuerdo y sumamente pocos traspasarán esta barrera a tal punto que una persona que gozó en su niñez pueda mostrarle un juguete a su descendencia y este siga cautivando años después.
Entre los juguetes que han dejado una huella imborrable se encuentra el yo-yo, ya que cuando este llegó a territorio mexicano su fabricación tuvo lugar de forma artesanal teniendo como base la madera y permitiendo que llegara a los tiempos actuales como una pieza tradicional del país.
En gran parte que el yo-yo que se fabrica en México tenga un lugar tan especial sobre otras piezas hechas en el resto del mundo se debe a su espectacular colorido que hace referencia a las fiestas propias del territorio.
Si bien es cierto que el mercado mexicano también se encuentra abierto para los yo-yo cuya composición principal es el plástico, el yo-yo de madera continua siendo una pieza fundamental dentro de este tipo de juguetes.
Los juegos con el uso de yo-yo continúan teniendo tal relevancia en el territorio que México aun cuenta con instituciones como la Asociación Mexicana de yo-yo cuyos objetivos se enfocan en impulsar la práctica de este juego.
Pero México no es el único que conserva la pasión por este juguete cada seis de junio se conmemora Día Mundial del Yo-yo en honor a Donald F. Duncan que popularizo el juego alrededor del mundo.









