En varios municipios de Tlaxcala, la devoción por la Virgen María se vive intensamente la noche del 14 de agosto, como antesala a la famosa «Noche que Nadie Duerme» de Huamantla. En lugares como Zacatelco, esta tradición se manifiesta a través de la Velada de la Virgen María, una ceremonia en la que se rinde homenaje a la Virgen como madre de Jesús y protectora de los fieles.

Durante esta velada, los templos católicos se visten de gala con alfombras florales y tapetes de aserrín, evocando el esplendor de las calles huamantlecas. Las familias, desde los más pequeños hasta los mayores, participan activamente, ofreciendo canastas de frutos decoradas, donde la manzana, símbolo de pureza, ocupa un lugar predominante. Las oraciones y ofrendas de frutas de temporada se suman a este acto de fe, donde la Virgen es velada con la misma solemnidad que se reservaría para un ser querido.

En Zacatelco, la preparación de la Virgen comienza desde temprano, con devotos que se encargan de los detalles más minuciosos, asegurando que todo esté listo para la velada. Este evento no solo es un momento de devoción, sino también una celebración que une a la comunidad en torno a una tradición profundamente arraigada, que refleja el amor y respeto por la Virgen María en todo el estado de Tlaxcala.

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