En el marco del Día de la Tierra, Tlaxcala destaca como un estado que honra la naturaleza mediante prácticas ancestrales y ferias dedicadas a la protección del territorio

 

Cada 22 de abril se conmemora el Día Internacional de la Madre Tierra, una fecha instaurada en 1970 para crear conciencia sobre los problemas ambientales que enfrenta el planeta. Desde entonces, millones de personas alrededor del mundo reflexionan sobre la urgencia de cambiar hábitos y políticas que afectan el equilibrio ecológico. En México, esta jornada ha cobrado fuerza en los últimos años, y en estados como Tlaxcala, se ha entrelazado con tradiciones que tienen siglos de antigüedad.

Tlaxcala, a pesar de ser el estado más pequeño del país, ha demostrado ser un bastión en la defensa de la tierra y sus recursos. A lo largo del año, diferentes municipios tlaxcaltecas organizan ferias, encuentros y ceremonias dedicadas a la conservación del medio ambiente y, particularmente, a la protección de las semillas nativas. Estos eventos no solo son espacios de intercambio de saberes agrícolas, sino también de resistencia cultural frente a los desafíos de la agroindustria moderna.

En localidades como San Juan Ixtenco, Huamantla, Tlaxco o Teolocholco, por mencionar algunos, es común encontrar actividades en las que comunidades indígenas y campesinas promueven el uso de técnicas tradicionales para el cultivo, la recolección y el resguardo de semillas originarias como el maíz, el frijol, la calabaza y el amaranto. Estas semillas, heredadas de generación en generación, no solo representan un valor alimentario, sino también espiritual y simbólico.

El cuidado del entorno es parte de una cosmovisión que reconoce a la tierra como un ser vivo, digno de respeto. Por ello, en muchas de estas celebraciones se realizan rituales que buscan agradecer y pedir permiso a la tierra antes de sembrar o cosechar, reafirman un vínculo profundo entre los habitantes y el territorio que habitan.

En este Día de la Tierra, Tlaxcala recuerda que el verdadero progreso está en armonizar con la naturaleza, no en dominarla. Preservar las semillas nativas es también preservar la identidad, la soberanía alimentaria y la posibilidad de un futuro más justo y sustentable.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here