«Tlaxcala no es este territorio que ellos dejaron acá en el altiplano, sino el gran territorio, la gran proyección de Tlaxcala en el norte» Carolina Figueroa

 

La historiadora Carolina Figueroa Torres ofreció una charla sobre la migración de 400 familias tlaxcaltecas al norte de la Nueva España en 1591 (norte de México), un evento que lejos de ser un simple dato histórico, representa una proeza, misma que según Figueroa, marcó profundamente la identidad mexicana, a su vez que la salida de estas familias, compuestas principalmente por jóvenes recién casados, no fue un hecho espontáneo, sino el resultado de un complejo proceso político y social.

El gobierno español, necesitado de consolidar su presencia en el norte, recurrió a sus aliados tlaxcaltecas que para ese entonces, Tlaxcala enfrentaba dificultades económicas, producto de las pestes, tributos a la corona y el auge de ciudades como Puebla, por lo que en un principio, la propuesta española, aunque inicialmente rechazada por el cabildo indígena, fue finalmente aceptada tras un cambio en su composición en marzo de 1591, aunque sería hasta meses después en donde gracias a la persuasión, la partida fue concretada en junio.

Figueroa destaca la participación de figuras clave como el virrey Luis de Velasco II, quien logró convencer al cabildo, y del franciscano Gerónimo de Mendieta, quien asesoró al cabildo y corrigió sus solicitudes a la corte española; en este sentido, la preparación de las familias no se centró en un programa de capacitación formal, sino que se realizó durante el viaje, con la guía de los franciscanos, mismos que además de impartir su doctrina, compartieron conocimientos agrícolas y legales, además de servir como intérpretes entre el náhuatl y el castellano.

Con ello, las familias llevaron consigo sus semillas, herramientas y cosmovisión, con el objetivo de adaptar sus conocimientos agrícolas a las nuevas condiciones del norte; sumado a esto, uno de los puntos esenciales que resalta la historiadora, es que la corona ofreció incentivos significativos a las familias tlaxcaltecas, tales como 30 años libres de impuestos, tierras, dos años de manutención y el derecho a portar escudos y montar a caballo, privilegios muy importantes para los jóvenes en esa época

Resaltó que durante mucho tiempo se pensó que las 400 familias habían partido de la orilla del río en San Juan Totolac, pero esto fue una confusión de los registros históricos ya que con el paso del tiempo se ha encontrado que las familias se reunieron en el centro de Tlaxcala, en el atrio de San Francisco a su vez que para el día seis de junio salieron los primeros migrantes, seguidos por otros el día siete y el contingente de Tizatlán salió hasta el día nueve en donde cada partido regional o territorial (Tizatlán, Ocotelulco, Quianhuistlán y Tepeticpac).

En este sentido, sería en una de las paradas que hacen a las orillas de lo que hoy es la Ciudad de México, en donde los visitó el virrey quien les dio los agradecimientos del Rey Felipe II y quién le escribió en su parte noticioso al rey: «Parece que van contentos y de su voluntad».

En palabras de la historiadora, destacó que fue en San Juan del Río en el actual Querétaro en donde por primera vez están juntas las 400 familias y de ahí iniciará realmente el viaje hacia al norte, por lo que la llegada a San Luis Potosí marcó la primera parada oficial en el norte, seguida de una distribución en seis colonias, con nombres que reflejaban su conexión con Tlaxcala.

De esta a forma, Figueroa enfatizó en la importancia de Antonio Rivera Villanueva, un investigador que, desde la agronomía, ha aportado valiosos estudios sobre este proceso en donde las colonias tlaxcaltecas mantuvieron una fuerte conexión jurídica y espiritual con Tlaxcala, y mantenían una rendición de cuentas al obispado y la audiencia de la entidad tlaxcalteca en vez de a las autoridades locales del norte.

Es así como Carolina resaltó el éxito de las colonias tlaxcaltecas, su permanencia y crecimiento a lo largo de siglos, desde Aguascalientes hasta Santa Fe, lo que demuestra la eficacia de su proyecto a su vez que rechaza la narrativa que presenta a los tlaxcaltecas como traidores, bajo el argumento de que su participación fue fundamental en la construcción de México, en donde extendieron su cultura material y religiosa por vastas regiones.

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