Los tradicionales tacos de canasta
Los tacos de canasta forman parte del corazón gastronómico de Tlaxcala. Aunque su origen se reconoce en San Vicente Xiloxochitla, hoy en día son un emblema que se encuentra prácticamente en todos los municipios del estado: en las plazas, en los tianguis, en esquinas concurridas y, por supuesto, en las bicicletas que recorren las calles con la canasta cubierta de tela azul o verde, símbolo inconfundible de este antojo.
En la capital, el centro histórico es uno de los puntos donde la tradición se vive día a día. Desde muy temprano, alrededor de las siete de la mañana, los taqueros se instalan en esquinas del primer cuadro de la ciudad. La jornada suele extenderse hasta las cuatro o cinco de la tarde, aunque no es raro que antes del mediodía ya se haya terminado la primera canasta y deban volver a rellenar para seguir ofreciendo tacos calientes y recién preparados.
Los sabores clásicos: papa, frijol, chicharrón, adobo y huevo con chorizo, se acompañan de salsas caseras, usualmente la verde y la roja, que le dan el toque picante y fresco al bocado. Sin embargo, algunos vendedores han incorporado acompañamientos distintos que sorprenden al paladar: cebolla morada curtida, rodajas de pepino, piña con habanero o incluso combinaciones más contemporáneas que buscan atraer a nuevas generaciones de comensales.
La estampa es parte inseparable de la vida urbana tlaxcalteca: trabajadores que desayunan de pie antes de entrar a la oficina, estudiantes que se juntan entre clases para compartir la canasta, familias que se detienen en el camino a casa. Los tacos de canasta son más que un antojo: son un ritual cotidiano que une a la gente y que mantiene viva una tradición culinaria que ha rodado, literalmente, por décadas en cada rincón de Tlaxcala.







