Durante 30 días, un grupo de carácter religioso manifestará de manera continua frente al Congreso del Estado de Tlaxcala su rechazo a cualquier iniciativa de despenalización del aborto. A través de rezos y cantos, estas personas han posado regularmente ante las instalaciones legislativas con la intención de generar conciencia social y persuadir a los legisladores de que el aborto no sea aprobado como ley.
Este tipo de manifestaciones ha ganado visibilidad en el contexto de las movilizaciones que cada 28 de septiembre se realizan en distintas entidades del país con motivo del Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. En Tlaxcala, en esa fecha, colectivos feministas y grupos a favor del derecho a decidir han salido a las calles para exigir reformas legales que garanticen el acceso a servicios reproductivos y la despenalización del aborto.
Por su parte, los agrupamientos religiosos que se manifiestan en contra mantienen que sus acciones son pacíficas y apelan al diálogo y la conciencia, en contraste con otros colectivos que exigen cambios legislativos inmediatos. En algunas ocasiones, ambas posturas, a favor y en contra, se han congregado simultáneamente frente al recinto legislativo, sin que se registren incidentes mayores, pero evidenciando la polarización social que atraviesa el debate sobre el aborto en el estado.
Es relevante subrayar que, en el estado de Tlaxcala, la despenalización del aborto figura entre los pendientes en materia de derechos reproductivos y de igualdad de género. Organizaciones como Ddeser Tlaxcala han señalado que un porcentaje notable de los casos de violencia sexual atendidos incluye a niñas y adolescentes, lo cual refuerza la demanda de reformas legales que consideren este contexto.
Hasta ahora, el tema no ha logrado posicionarse con firmeza en la agenda de los legisladores locales, quienes han sido criticados por omisión o falta de interés en avanzar reformas sustantivas.




























