Militar, antropólogo, ex delegado del INAH, académico y creador del Colegio de Antropología en Nuevo León; dejó huella en la investigación histórica, la docencia y la divulgación cultural a nivel nacional e internacional.

Este 22 de febrero falleció Mario Eloy Cesáreo Ríos Reyes, figura emblemática de la antropología, la investigación cultural y la divulgación del patrimonio histórico de México. Tenía 81 años de edad y su deceso fue confirmado por diversas organizaciones culturales y académicas del país.

Originario de la ciudad de Puebla, Ríos Reyes dedicó gran parte de su vida profesional al estudio y difusión de la historia, las expresiones culturales y la identidad regional, especialmente en Tlaxcala. Fue reconocido como uno de los pilares de la investigación histórica y cultural en la entidad, así como miembro emérito de instituciones como el Consejo de Cronistas del Estado de Tlaxcala y la Sociedad de Geografía, Historia Estadística y Literatura de ese estado.

De formación antropólogo por la Universidad Autónoma de Nuevo León, Ríos Reyes desarrolló una trayectoria multifacética que incluyó la investigación, la docencia, la escritura y la divulgación cultural. A lo largo de su vida fue autor de obras, crónicas y textos que abarcaron desde la historia militar y social hasta reflexiones sobre procesos históricos del siglo XIX y XX, siempre con un estilo didáctico y accesible que lo acercó a públicos amplios.

Además de su destacada labor en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), al que llegó como director del Centro Regional en Tlaxcala a finales de los años ochenta, Ríos Reyes se desempeñó como académico y conferencista en diversas instituciones nacionales e internacionales. Presentó conferencias tanto en universidades de Estados Unidos —como la de Santa Bárbara y San Antonio, Texas— como en la prestigiosa Sorbonne de París. En el ámbito académico fue creador del Colegio de Antropología de la Universidad de Monterrey (Nuevo León) y se distinguió por vincular el estudio antropológico con la práctica educativa y comunitaria.

Su vocación no se limitó únicamente a los ámbitos académicos: también tuvo una destacada participación como periodista deportivo, aportando columnas, análisis y comentarios que cruzaron la frontera entre la cultura y el deporte, campo en el que fue ampliamente respetado por su estilo y rigor.

A lo largo de su carrera recibió múltiples reconocimientos nacionales e internacionales, entre ellos el Galardón “Profesor Emérito”, el Reconocimiento Crisanto Cuéllar Abaroa otorgado por la Secretaría de Gobernación y Relaciones Exteriores en 2020, así como el primer lugar en el concurso nacional “El Viejo y la Mar” en 2009.

La comunidad cultural y académica lamenta profundamente su fallecimiento. Su legado permanecerá como fuente de inspiración y conocimiento para futuras generaciones de investigadores, estudiantes y lectores interesados en comprender las complejidades de la historia y la cultura de México.

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