Reducir el impacto de enfermedades prevenibles mediante la inmunización
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa, causada por el virus del mismo nombre, que se puede adquirir a cualquier edad, pero afortunadamente es prevenible mediante vacunación. El coordinador de Salud Pública, doctor Edgar Lezama Jiménez, informó que una vez que el virus ingresa al organismo, los síntomas se manifiestan de manera progresiva por etapas o fases.
En la fase 1, conocida como la incubación, se desarrolla desde el ingreso del virus al organismo y pueden transcurrir sin síntomas, de 10 a 14 días, desde el ingreso del virus.
Pero en la fase 2, se presentan los primeros síntomas, de 2 a 4 días: fiebre, secreción nasal, infección de los ojos, dolor de garganta, tos, manchas pequeñas de color blanco en la parte interna de las mejillas.
Durante la fase 3, se presenta un exantema (sarpullido) rojo y palpable que inicia en la cara y en la parte superior del cuello. En un periodo de tres días, la erupción se extiende hasta alcanzar manos y pies; persiste de cinco a seis días hasta su completa desaparición.
En las distintas fases, el riesgo de desarrollar complicaciones se incrementa en infantes menores de cinco años y adultos mayores de 30. Entre las afecciones más recurrentes destacan los trastornos intestinales, siendo la diarrea la más común y que suele acompañarse de vómitos o cuadros de deshidratación, especialmente en la población pediátrica.
“Estas complicaciones son más frecuentes en menores con malnutrición, particularmente en aquellos con deficiencia de vitamina A o un sistema inmunitario comprometido por el VIH u otras patologías. La complicación más habitual es la otitis media, una inflamación del oído medio (detrás del tímpano) provocada comúnmente por agentes bacterianos o virales posteriores a un cuadro gripal”, puntualizó el coordinador.
La encefalitis provoca la inflamación del cerebro y afecta a 1 de cada 1000 infectados. Suele aparecer en los 30 días posteriores al inicio de la erupción, causando convulsiones, deterioro cognitivo y riesgo de muerte, la cual no es causada directamente por el virus, sino por infecciones secundarias.
“Cualquier persona se puede contagiar si tiene contacto con una persona infectada que tose o estornuda, por lo que es importante evitar el contacto con personas enfermas, no tacarse ojos, nariz o boca y lavarse las manos con frecuencia o usar gel con base de alcohol al 70 por ciento”, recomendó el epidemiólogo.
La medida de protección más eficaz es la vacuna Triple Viral (SRP), indicada para niñas y niños de 1 año, con refuerzos a los 18 meses o a los 6 años. Asimismo, debe aplicarse a menores de 10 años sin esquema previo. Ante la presencia de brotes, la inmunización puede extenderse a lactantes de 6 a 11 meses y a personas en el rango de 10 a 49 años.
La Doble viral (SR), está indicada para personas de 10 a 49 años que no han sido vacunados contra sarampión o cuentan con sistema incompleto. En campañas especiales esta vacuna se aplica de 1 a 4 años. Es fundamental que quienes no se han vacunado acudan a hacerlo, así no exponen a sus seres queridos a riesgos de salud innecesarios.
Al corte del 17 de abril de 2026, Tlaxcala había acumulado 49 casos confirmados de sarampión, lo que revela una contención efectiva, gracias a la vacunación, por lo que quienes no lo han hecho, deben acercarse a la Unidad de Medicina Familiar (UMF) más cercana, porque más vale PrevenIMSS.




























