Durante la tradicional peregrinación, Monseñor Julio César pidió desarmar el odio y fortalecer la solidaridad para construir paz en Tlaxcala y el país
En un llamado a construir paz desde el corazón, las familias y las comunidades, el Obispo de Tlaxcala, Julio César Salcedo Aquino encabezó el mensaje durante la peregrinación de “La Bajada de la Virgen de Ocotlán”, celebración religiosa que cada año reúne a miles de fieles en la capital del estado para acompañar el descenso de la imagen de Santa María de Ocotlán desde su Basílica hacia la ciudad, en una jornada dedicada a la oración por la paz.
Durante su mensaje en el corazón de la capital, Monseñor Julio César destacó que la presencia de la Virgen representa cercanía con el pueblo tlaxcalteca y un recordatorio de fraternidad en tiempos marcados por la violencia, el miedo y la división social.
Con ello, señaló que la paz debe construirse desde las acciones cotidianas y no únicamente desde el discurso público.
“La procesión de la bajada de este año la hemos dedicado a una jornada de oración por la paz en nuestro corazón, familias, comunidades, patria y el mundo entero”.
Ante autoridades civiles, religiosas y fieles católicos, Salcedo Aquino afirmó que María “baja” cada año para acompañar a quienes enfrentan dolor, incertidumbre y sufrimiento, por lo que pidió dejar atrás sentimientos como el odio, el rencor y la indiferencia.
“Queremos que María, como madre nuestra, nos ayude a desarmar nuestros corazones del odio, el rencor, la venganza y la indiferencia para que todos podamos ser constructores de paz”.
En su reflexión, el obispo también dirigió un mensaje a quienes desempeñan responsabilidades públicas y comunitarias, e indicó que tanto autoridades civiles como líderes religiosos tienen la obligación de mantenerse cercanos a la realidad social y trabajar por el bienestar común.
“La política es la forma más elevada de la caridad porque puede comprometerse completamente en la construcción del bien común”.
Asimismo, retomó un mensaje atribuido al Papa León sobre la responsabilidad social y política de los creyentes, al señalar que el compromiso cristiano exige atender las necesidades reales de la población, como el acceso a condiciones laborales dignas, justicia social, acompañamiento a jóvenes y adultos mayores, así como atención a quienes sufren.
Es así como la tradicional «Bajada de la Virgen de Ocotlán» es una tradición que cuenta con más de 300 años de historia, en donde se conmemora y se celebra el milagro de su aparición en 1541.
Con ello, cada año, la madrugada del tercer lunes de mayo, inicia una peregrinación por las diferentes calles de la capital tlaxcalteca que se llenan de color con alfombras de aserrín y flores para acompañar a la imagen en su recorrido por los principales templos y puntos de la ciudad.
La Peregrinación incluye puntos como la Capilla de la Cruz; la Capilla de la Santísima Trinidad; el Mercado municipal; la Parroquia de San José; San Hipólito; la Central; la Catedral; el Centro de la Capitral; la Capilla de San Nicolás y el Pocito de Agua Santa para regresar nuevamente a la Basílica de Ocotlán para la Celebración Eucarística.







